Las fotos de Schiavoni con Macri y de Bárbaro con Cristina enmarcados en el precio de la yerba definido por la Nación, tienen un alto valor simbólico en función de los modelos en pugna en las elecciones del 2 de junio. Los gobiernos nacionales, conservadores o progresistas, neoliberales o populistas, alfonsinistas, menemistas, kirchneristas o macristas, abordan el problema desde la misma visión: el consumidor porteño. Invertir esa lógica es todavía un desafío. Lo viene subrayando Herrera Ahuad. Si los gobiernos nacionales privilegian el índice de precios en una planilla, la Renovación aborda los problemas desde las necesidades de las chacras, desde las familias.

Posadas (miércoles, 3 de abril de 2019) El lenguaje denota. Cuando Alberto Re reprocha a los productores querer “cobrar de más”, está desnudando los intereses a los que representa. Designado en el cargo por Mauricio Macri a pedido de la UCR, el funcionario responde a los mandatos del gobierno nacional.
¿Y qué quiere la Casa Rosada con la yerba, un producto ajeno a las atenciones de Dujovne, del FMI y del propio Presidente? Quiere una sola cosa: que no aumente el precio al consumidor. Pretende bajar la inflación conteniendo el precio de la yerba.
Lo tienen claro las organizaciones de los productores y tareferos. VER NOTA.
Vale rescatar el párrafo de esa nota de RP que revela cuando un productor escucha a Re en Radio República y descubre lo que esconde el lenguaje del funcionario. Se refiere al momento cuando adelantó la posición oficial al declarar que siempre, unos quieren pagar menos y otros, quieren cobrar de más…advertimos en ese mismo momento la posición del Gobierno nacional, confirmada este lunes con la publicación de los valores de la yerba mate en el Boletín Oficial. “Te dije que Alberto Re dijo en una entrevista con radio República que queríamos cobrar de más; se le escapó, porque en todo momento jugó a ser imparcial pero finalmente sentó su posición, otra vez del lado de la industria y de los consumidores porteños”.
Es decir que a Macri lo que le interesa de la yerba no son las tensiones en la distribución de la renta al interior de la cadena productiva sino mantener lo más bajo posible el precio en las góndolas de las supermercados porteños.
Pero esto no es nuevo. Es la misma preocupación del kirchnerismo por la yerba: que sea barata para los hogares de los grandes centros urbanos.
Vale en este sentido recordar la tumultuosa reunión que mantuvo Guillermo Moreno en el INYM el 16 de septiembre de 2009. Con la ley de abastecimiento como argumento rechazó entonces un pedido de aumento en góndola como reclamaban los industriales para poder cumplir con los precios fijados para la hoja verde, entonces 43 centavos.
Destacan las crónicas de entonces, como en Ámbito, que “el funcionario de Cristina de Kirchner sólo estuvo algunas horas en la ciudad de Posadas, donde mantuvo encuentros con una decena de empresarios yerbateros con mayor volumen de producción y con directores del INYM. Los productores locales, en cambio, ni siquiera lograron ser recibidos por el secretario nacional para entregarle petitorios con reclamos. El malestar fue amplificado, por caso, por el representante de los productores yerbateros de la zona sur de Misiones, Víctor Chamulla, al quejarse de que “sólo” se reunió “con los empresarios más grandes para repartir la torta, sin importarle que nosotros pasáramos hambre”.
Es decir que si rige la ley del mercado el más fuerte de la cadena -hoy los supermercados y la industria- imponen las condiciones de negociación. Pero resulta ser que en tiempos de control popular del Estado, los ganadores eran los mismos. Siempre el eslabón más débil termina perjudicado.
Los modelos en pugna
La yerba tiene una incidencia del 1,2% en el costo de la canasta básica de alimentos y el consumo de una familia tipo es de 2,4 kilogramos por mes. Es decir que el impacto sobre la inflación sería mínimo. Pero los gobiernos nacionales, conservadores o progresistas, neoliberales o populistas, alfonsinistas, menemistas, kirchneristas o macristas, abordan el problema desde la misma visión: el consumidor porteño.
Son las prácticas que explican la adhesión del pueblo misionero al movimiento Renovador y las rupturas con el poder central y los mandatos de los capangas de Buenos Aires que se propusieron en 2003. Invertir esa lógica porteña, que lleva 200 años de imposición -como señala el gobernador Passalacqua- es todavía un desafío. Pero sólo la Renovación la tiene clara. El camino está trazado. Y lo viene subrayando el candidato Oscar Herrera Ahuad. Si los gobiernos nacionales privilegian el índice de precios en una planilla, la Renovación aborda los problemas desde las necesidades de las chacras, desde las familias.
En declaraciones formuladas a medios locales, el candidato de la Renovación viene poniendo eje en ese desafío pendiente y sostiene, como lo hizo hace pocos días en Enfoque: “debemos trabajar en un nuevo contrato, que se tiene que hacer en todo el sistema productivo, desde los empresarios, las cooperativas, los productores y los peones rurales, toda la cadena productiva de Misiones. Nos tenemos que poner en una misma línea para trabajar en conjunto y sacar adelante el sistema productivo. No digo que esté mal, pero si estoy convencido que tenemos que darle un plus, el plus que le dimos a la Salud, cuando en el presupuesto general de la provincia ocupaba solo el 7% y ahora es casi el 20, así como en la Educación, que suma casi 30 por ciento del presupuesto y más de 30 mil docentes. Así como cuando la mortalidad infantil era del 32 por mil y ahora es del 6.7 por mil, así Misiones tiene que ser una provincia que genere sus propios alimentos, que agregue su valor, y que el agro y la producción tengan un despegue, con una política de Estado muy concreta”. Y agrega: “tenemos que desterrar eso que el productor tiene que trabajar de sol a sol, tiene que salir a las 10, 11 de la noche con la verdura para llegar al Mercado Central, tenemos que humanizar la tarea en el agro y la producción. Y humanizar no sólo significa meterle la tecnología, sino generar las garantías, las condiciones, en un mundo que va rápido, para que tenga producción propia y el agregado de valor necesario”.
Esta “inversión” de la lógica porteña que hace la Renovación, traduce desde los valores los modelos en pugna en las elecciones del 2 de junio. La visión del candidato de la alianza PRO – UCR – Puerta, claramente subsume los abordajes provinciales a las políticas nacionales. El PAyS, que nació desde los bordes más postergados del agro en el Alto Uruguay y logró sancionar leyes como la del envasado en origen, dio un salto de calidad con la metafórica foto de Cacho Bárbaro en el Instituto Patria con CFK, presidenta de la República cuando la Nación rechazó esa ley simbólica en la trayectoria del partido.

 

 

 

EV – Misiones Plural