Son un grupo de cooperativistas de la Colonia Primavera de El Soberbio. El mensaje que dejan es volver a la tierra, algo que se perdió en las familias que habitan los barrios de zonas urbanas. Y que en las chacras es cotidiano. Venden y donan a los comedores populares.

Texto y fotos de Patricia López Espínola. 

Miércoles 12 de agosto de 2020. Un grupo de familias apuesta a la soberanía alimentaria con la Cooperativa Agrícola El Soberbio Limitada del kilómetro 12 de Colonia Primavera, en El Soberbio, donde producen para vender y donar a los comedores populares de la zona.
El productor Richard Schwart, militante del Partido Agrario y Social y del Movimiento Evita, coordina este emprendimiento que comenzó como una actividad familiar y que desde hace seis meses están ampliando los resultados, después de plantear al diputado Martín Sereno (FPays) la necesidad de reconvertirse.
“Arrancamos sumando a un grupo del Movimiento Evita con experiencia en la plantación de alimentos y en el marco de la Ley de Emergencia Alimentaria decidimos producir a mayor escala tomates, lechugas, pepinos y morrones, productos de chacra que actualmente nos da buenos resultados en cuanto a la venta. Y como tenemos en cuenta la crisis económica que afecta a las familias trabajadoras por esta pandemia del coronavirus, donamos una parte a los comedores populares a los que acuden niños, niñas y también adultos”, señaló el productor.
En la producción local trabajan en forma cooperativa alrededor de 15 familias de la zona, además de una técnica agrónoma, Rafaela Sequeira, que los asesora y ayuda, en un espacio de tres hectáreas en Colonia Primavera, que forma parte del terreno donde vive Schwart con su familia.
“Nuestro propósito es apostar a la producción local, algo que de alguna manera se estaba perdiendo en gran parte de la provincia. Cuando yo era chico, la costumbre de plantar era algo que se pasaba de generación en generación, con la intención de producir lo que consumimos. Queremos recuperarlo; en varios lugares del Municipio se incentivó esta práctica a raíz de lo que estamos haciendo acá, y la gente comenzó a plantar lechugas, cebollitas, mandiocas, tomates. Quizás la mayoría lo hace para su autoconsumo y para comercializar; pero es igual de importante que las familias planten sus propios alimentos”, dice el productor.
El joven se muestra entusiasmado por la manera en la que trabajan, sobre todo porque sienten que aportan “un granito de arena a la generación de trabajo”, incentivando a que otros produzcan sus alimentos.

Ventas y ayuda a comedores

Richard Schwart en el invernáculo de la cooperativa que coordina en El Soberbio
Richard Schwart.

Forman parte de este emprendimiento unas 15 familias de varias colonias y otras asociadas que plantan morrones y tomates para esta Cooperativa que produce sobre tres hectáreas y que, don dos invernaderos, tienen plantados cerca de 6000 kilos de tomates.
La principal producción está destinada a proveer al supermercado Ceferino, de El Soberbio y en algunos locales. Los productores también se abastecen del proyecto y de las ventas, además de sostener los costos, obtienen una pequeña ganancia.
Comenzaron con poca inversión porque contaban con estructuras. Con el aporte propio, compraron los plásticos para las carpas y otros insumos. Pero armar un invernadero, y luego plantar, en el primer año es sólo para solventar lo que se gastó, porque es mucha la inversión para arrancar pero después, si hay buena producción vamos recuperando”, agrega el productor hortícola.

Ampliarse

Producción de alimentos en Colonia Primavera de El Soberbio10
Producen alimentos para venta y consumo propio.

Richard Schwart resalta que actualmente necesitan otro invernáculo para ampliar la producción, y confía en las gestiones que realiza en el IFAI el diputado Sereno. “Eso nos ayudaría muchísimo, y también contar con un sistema de riego electrónico, automático porque nos abastecemos de un pozo perforado y no alcanza. Esas ayudas serían una manera de generar trabajo de calidad en la chacra”, cuenta.
Indica que por el momento el clima no los afectó, porque la carpa protege los cultivos bajo cubierta; sí deben tener especial cuidado con el manejo de la ventilación y el agua, que no haya humedad adentro. “Incluso ahora hay menos hongos y plagas, y es más fácil de controlar todo”, remarca.
El mensaje de estos cooperativistas agrarios es volver a la tierra, algo que se perdió en las familias que habitan los barrios de zonas urbanas. Y que en las chacras es cotidiano.
“Yo crecí en la colonia y el cultivo iba de generación en generación, y después en la ciudad abandoné esa práctica; pero hace un tiempo, ya con mi familia constituida, entendí que tenemos que volver a la chacra, porque en el contexto de nuestra provincia con tierra fértil, si no producimos, no vamos a salir adelante ni en Misiones ni en la Argentina”, enfatiza Richard.