El informe del INDEC sobre la pobreza urbana en la Argentina que subió al 42% fue utilizado por las oposiciones de derechas e izquierdas para denostar el populismo del Gobierno. Clarín y La Nación se sumaron a la campaña de desgaste en sus tapas del jueves 1. Recibieron una lección de La Prensa que en tapa habla del fracaso de todos los gobiernos de la democracia ya que “en 1984 escandalizaba a la sociedad argentina el reparto de 800 mil cajas PAN para aliviar la miseria. La pobreza urbana en la Argentina subió al 42% en el segundo semestre de 2020”.

Sábado, 3 de abril de 2021. El último día de marzo, el INDEC dio a conocer el informe de la incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos del país al finalizar el 2020.
El total de aglomerados de más de 500 mil habitantes registró un índice de 42% de pobreza y 11,3% de indigencia. En tanto en los aglomerados de menos de 500 mil habitantes el índice promedio era de 38,8% de pobreza y 6,8% de indigencia.
El sustantivo pobreza como abstracción se traduce en 19,2 millones de pobres, y entre ellos, 4,5 millones de indigentes, es decir que no les alcanzaba para comer todos los días.
Con respecto al primer semestre de 2020, al cierre del segundo semestre registró un aumento en la cantidad de personas en situación de pobreza de 1,1 puntos porcentual, en tanto la indigencia se mantuvo en el mismo valor para el conjunto de la población cubierta por la encuesta.
El índice se elabora al contrastar los ingresos de personas y hogares -grupo familiar- frente a una canasta de alimentos, indumentaria y determinados productos, en el caso de la pobreza, y solo de carácter alimentario en el caso de la indigencia.
En Posadas, el índice de pobreza de 37,7% si bien era un punto menor del promedio nacional de los aglomerados con menos de 500 mil habitantes, y mostró también un incremento con relación al primer semestre, cobra su real dimensión se tiene en cuenta su inserción en el nordeste. En Resistencia el índice de pobreza alcanzaba al 53,3%, en Corrientes el 42,9% y en Formosa 36,4%. En la región, la cantidad de personas en la indigencia llegaba en Formosa a 9.631; Posadas 22.166; Corrientes 32.995 y Resistencia 43.899.
Los menores niveles de pobreza se anotaron en la Ciudad de Buenos Aires, con el 16,5%; y Bahía Blanca 24; mientras que el resto de los grandes centros urbanos se ubicaron todas por encima del 30 %.

Abordajes desde la política
En los dos días que pasaron desde que el INDEC dio a conocer el informe, ni el jueves y viernes de la semana santa dieron respiro a la maquinaria del declaracionismo en el que se está hundiendo la política nacional.
Ajenos a la gravedad de la crisis económica que genera una sociedad dual, ya que expulsa a la informalidad y marginalidad a cada vez más cantidad de argentinos mientras una minoría vive cada vez mejor y de cada crisis sale cada vez más enriquecida, ajenos, decíamos, a la gravedad de la crisis e insensibles a sus efectos, las oposiciones de derechas y de izquierdas salieron a responsabilizar al populismo, unos por haberle dado a la maquinita de pesos, y los otros por negociar con el FMI y ajustar el gasto. Mientras, el oficialismo a la defensiva salió a hablar de la pandemia del macrismo y a subrayar que si no se hubiera asistido con subsidios y programas a empresas y trabajadores, el índice de pobreza hubiera superado lejos el 50%.
La liviandad del declaracionismo y de los expertos en pronunciar frases rimbombantes es parte ya de la crisis argentina. Para mencionar a los más taquilleros de los sets de programas que ya no discuten política y son superados por la superficialidad del abordaje de modelos que, ante tanto vacío de contenido se atreven al micrófono, las Bullrich, Iglesias, Carrió, Negri, Macri incluido convirtieron el informe del INDEC en un significante vacío. Nadie analizó nada. Utilizaron el dato como disparador para anunciar y promover el caos. Parecen observadores de la ONU que bajan en Ezeiza como si no fueran protagonistas de las últimas décadas de la política argentina. Y como si fuéramos pocos, parieron los movimientos sociales con tomas de ministerios y cortes de ruta olvidando las relaciones que mantuvieron con Carolina Stanley encargada de “contener” la protesta social empoderando a los FOL y otras organizaciones que, convierten al Estado en un patrón, como si fuera neutro a las políticas y la orientación de los gobernantes.

Degradación del debate político
Nadie puede negar la degradación del debate político en la Argentina. Ni siquiera sus protagonistas. La vergonzosa actitud de los diputados de la oposición de JxC el sábado pasado cuando debía debatirse por la elevación del mínimo no imponible del impuesto a los salarios, no es una excepción. Es la regla. Son dirigentes políticos que abonan la anti-política. En realidad perdieron su condición de dirigir, al contrario son seguidores del discurso disolvente e insultante de los trolls y de esa fantasía de la clase media que se siente libre y heroico porque insulta en las redes. No saben que hay otra mano que los maneja y desde el poder concentrado de Facebook, Instagram, y todas esas aplicaciones, los usan como títeres. Como las piezas de ajedrez, se mueven en función de un plan, el de la mano que las mueve. En la batalla cultural son idiotas útiles del plan de hacer inviable a la Nación.
El jueves 1°, La Prensa, el diario que nunca recuperó la centralidad del debate ideológico que tuvo en los años del primer peronismo, les dio una lección a los sobrevivientes Clarín y La Nación.
Ya con toda impunidad, los dos grandes de Papel Prensa, utilizaron el informe del INDEC como un mero dato, descontextuado, para hacer oposición.
Titulan:
Clarín: “En un año tres millones de pobres más: ahora llegan a 19 millones”.
La Nación: “La pobreza subió al 42% en 2020 y ya afecta a 19 millones de argentinos”.
En contraste, La Prensa, con una perspectiva histórica titula: “Fracaso nacional” y acompaña con la foto de una mujer hurgando la basura. Y reflexiona:
“En 1984 escandalizaba a la sociedad argentina el reparto de 800 mil cajas PAN para aliviar la miseria. Ayer el INDEC informó que la pobreza urbana en la Argentina subió al 42% en el segundo semestre de 2020, mientras que el índice de indigencia se situó en el 10,5% de las personas. Esto implica que 19 millones de compatriotas viven bajo el umbral de la miseria, y entre ellos a 4,5 millones no les alcanza para comer todos los días. Un fracaso absoluto de la clase gobernante en la Argentina después de 38 años de democracia. En el caso de menores de 18 años, el 57,1% es pobre. Qué futuro tendrá este país”.

Pobreza estructural
En este contexto, Daniel Arroyo el mismo miércoles salió a dar la cara. Desde su Ministerio debe atajar los penales que cometen desde las áreas de gobierno encargadas de la economía. Quizá porque está en permanente contacto con los pobres más que con la pobreza, fue uno de los pocos que no entró en el juego de responsabilizar a la herencia de Macri.
Llamado para agitar el fuego en contra de las políticas antipopulares y enajenadas al capital financiero de los cuatro años de Macri, advirtió que existe en la Argentina una pobreza estructural de alrededor del 30%.
Con toda crudeza afirmó que así la soja se vaya a 900 dólares y la Argentina logre crecer al 7% como pronostican desde Economía, ese 30% de pobres no van a mejorar su situación. Era de esperar que aún periodistas amigos se corran del debate que instalaba. Y el que no lo vio en la burbuja de la TV a las diez de la noche ni se enteró.
Lo que está diciendo Arroyo es que no alcanza con crecer. La estructura de la economía argentina no genera distribución primaria del ingreso. Es el Estado con los programas de asistencia, la AUH, y subsidios a sectores pyme e industriales el que logra distribuir la renta, pero el mecanismo tiene un límite.
Es el debate que se viene negando en el escenario político. Es el triunfo de la anti-política que, siempre es de derecha.