El papelón está, todavía, en el verdadero racismo de los que consideran que rescatar el origen nativo de los mexicanos o la ascendencia selvática de los brasileños es motivo de vergüenza. Al contrario: la reivindicación de la identidad es motivo de orgullo. Lo que no puede ser un orgullo es olvidarnos de los que no bajaron de los barcos, acá, en la Argentina.

Y si, cada uno interpreta como quiere o como puede. Pero nadie duda que las palabras de Alberto con aquello de los indios, la selva y los barcos, fue un gran error.
Los que analizan por arriba, a nuestro entender, cometieron un error tan grave como el del Presidente: rápidos, consideraron que sus palabras eran una vergüenza porque había menospreciado a mexicanos y brasileños al decir que habían salido de los indios y de la selva.
Por acá, donde miramos diez veces las cosas, consideramos que reivindicar los orígenes y la identidad de los pueblos no puede ser una vergüenza. Al contrario. Entendemos que fue un elogio, una reivindicación del origen primario, precolombino, que no hace más que reafirmar una identidad que llena de orgullo.
No es, no fue, ni puede ser una vergüenza esa reivindicación a través de las palabras y las ideas que sin mucha explicación, quedaron a merced de los que miran con orgullo a todo lo que provenga de Europa, pero en detrimento de lo nuestro.
Para nosotros, desde este espacio de noticias, de información y de pensamiento, la vergüenza estuvo, sigue estando, en la reivindicación de bajar de los barcos por sobre el olvido de todos los pueblos originarios que están acá, en nuestra Argentina, desde muchísimos antes que desde los 500 y pico de años que llevamos colonizados.
Hace solo unos 150 años, mayoritariamente españoles e italianos llegaron al puerto de Buenos Aires. Antes habían llegado, también, los españoles que nuestra historia y nuestras guerras recuerdan. Pero mucho antes, desde años A, como reza el dicho, los pueblos originarios en fraternidad y también confrontados dieron origen a lo que hoy llamamos Argentina, con la migración de vaya a saber cuánto otros pueblos nativos de regiones cercanas que conformaron nuestra argentinidad, con el aporte si, de la Europa blanca pero también de la Africa negra.
La vergüenza fue negarlo; la vergüenza fue excluirlos y no la reivindicación mexicana o brasileña. Los dichos del Presidente están entre desafortunadas y vergonzosos, pero no por lo que la derecha expeditiva y superficial, al igual que la antipolítica, salió a denunciar.
El papelón está, todavía, en el verdadero racismo de los que consideran que rescatar el origen nativo de los mexicanos o la ascendencia selvática de los brasileños es motivo de vergüenza.
Para nosotros, la América Plural, latina y nuestra, es aquella conformada con los pueblos originarios y los aportes de las corrientes que vinieron a nuestras tierras a ser parte de ella, aunque siguen propiciando una colonización que todavía nos atraviesa.
La América plural es la nuestra. La de todes.