El diputado Martín Sereno, ahora del bloque Tierra, Techo y Trabajo -alejado del Pays- dijo en Plural TV que en la Argentina hay unos 10 mil promotoras y promotores de salud sin salarios; 600 mil personas atendiendo merenderos y comedores para dar de comer a cuatro millones de argentinos. “En su gran mayoría, no están reconocidos como trabajadores”, reclamó.

Miércoles 18 de agosto de 2021. “Las organizaciones sociales, contra lo que dictó el conglomerado mediático, laburan muchísimo; y es laburo no reconocido muchas veces; esta pandemia mostró que son trabajadores esenciales, aunque trabajadores no reconocidos, porque los servicios que prestan no se pagan, como el de los promotores de salud o los 200 mil docentes, estudiantes universitarios, que dieron clases cuando las escuelas cerraron por la pandemia”.
Los datos del diputado Martín Sereno durante su paso por Plural TV son contundentes. Rescató además el trabajo de las organizaciones que en Misiones logró unas 500 unidades productivas donde sus integrantes trabajan para ellos mismos. El asistencialismo -aunque necesario- no sirve para sacar a la gente de la pobreza, disparó. Entiende, en consecuencia, que la salida es con trabajo.
También rescató el trabajo de producción de alimentos en tierras ociosas, donde acuerdan comodatos entre sus propietarios y las unidades productivas que benefician a ambos. “Como diputados somos una herramienta para el desarrollo y la transformación de la sociedad, hacia los horizontes donde la dignidad sea el piso. El trabajo colectivo con las organizaciones sociales permite recoger esas necesidades, esas inquietudes; dialogar, debatir y formular proyectos en conjunto y después trasladarlo al ámbito legislativo, donde tenemos la difícil tarea de lograr el consenso con las fuerzas políticas para transformar eso en leyes que mejoren la vida de nuestro pueblo. Esa es la labor que sentimos que tenemos que hacer como diputados#, aseguró.

La entrevista

-¿Qué leyes salieron de la Legislatura para acompañar a los sectores que conforman las organizaciones sociales?
-Desde nuestro bloque sacamos unas 18 leyes. Puedo hablar de la ley de semillas; la ley de Soberanía Alimentaria, que apunta a producir los alimentos que queremos consumir, de la manera que queremos producirlos y destinarlos a nuestra gente, que redunde en un ingreso a la familia productora; la Ley de Prohibición del glifosato en los ámbitos urbanos, espacios públicos y cerca de vertientes de agua; la ley de huertas escolares. Hay muchos proyectos pendientes. Insistimos mucho con el resguardo cooperativo laboral, porque creemos que la plata que invierte el Estado para determinadas obras o servicios, en vez de contratar a grandes empresas cuando la índole de ese trabajo no sean de tal magnitud que no la puedan realizar las cooperativas locales. Darles ese trabajo a las cooperativas locales. La pandemia nos marcó muy claro que tenemos que producir nuestros propios alimentos, que tenemos que producir nuestras propias fuentes de ingresos, que el trabajo tiene que ser local, que hay que cuidar las comunidades, los pueblos, las colonias, las chacras, las ciudades, con laburo local. Sin trabajo y producción no salimos hacia ningún lado.

-¿Creés que la pandemia potenció todo esto o sólo la destapó?
-Potenció y lo hizo visible. Acordate de la estigmatización que había sobre las organizaciones sociales y en la pandemia se vio que éramos esenciales. Cuando todo el mundo se encerró, las organizaciones, los movimientos populares salimos a sostener los espacios donde la gente que no tenía qué comer, iba a comer. Es algo muy groso eso. Murió una compañera de Garupá que brindaba el servicio; atendía una olla popular, un merendero. Hemos dado la vida para paliar apalear el hambre de nuestra gente. En el país, las organizaciones populares tenemos 10 mil promotoras y promotores de salud sin salarios, sin que se les reconozca como un trabajo donde están cuidando la salud de la gente. Hay 600 mil compañeras y compañeros atendiendo merenderos, comedores; dándole de comer a cuatro millones de personas. Tenemos 200 mil docentes, estudiantes universitarios dando clases de apoyo cuando la pandemia cerró las clases. Como no había conectividad, no había datos. En el país, 200 mil dieron clases de apoyo para sostener a los pibes en la escolaridad. Son cosas muy grosas que tampoco están reconocidas. En Misiones tenemos entre 150 y 200 promotores de género, que tampoco está reconocido como trabajo y tampoco se les paga. Las organizaciones sociales, contra lo que dictó el conglomerado mediático, laburan muchísimo; y es laburo no reconocido muchas veces. Porque nadie que haga ese trabajo como empleo profesional lo hace por 12 mil pesos. Los afortunados cobran 12 mil porque otros no cobran nada por esas tareas de cuidado. El ingreso se genera en las unidades productivas. Pero las tareas no son mercantiles, y no se cobran las clases de apoyo, ni los talleres, ni el trabajo de las promotoras de salud que todos los días peinan, recorren los barrios detectando enfermedades, síntomas; dando charlas de prevención, haciendo controles. Eso no está pago y es un laburo enorme, esencial, como lo reconoció el presidente Alberto Fernández a fines del año pasado. Es un trabajo esencial que no está reconocido.

-¿Todo ese trabajo se hace en y desde los comedores y merenderos?
-Digamos que el núcleo, por ser la organización más antigua: comedores y merenderos y las unidades productivas rurales. A medida que el macrismo fue avanzando con sus políticas y fue empobreciendo al pueblo a través de todas las medidas que tomó, porque no hubo una favorable, surgieron más merenderos como núcleo organizacional del barrio. Y a partir de ahí surgió el resto, donde estamos siempre viendo qué más podemos hacer. Un día se acercó una enfermera y se ofreció; empezamos a formar en prevención y como promotores de salud; hace poco se hizo una diplomatura que muchas compañeras la hicieron; ahora empieza una diplomatura en género. Mucha gente se fue formando. Lo mismo con los promotores de deportes: tenemos por lo menos 60 escuelitas de deportes en la provincia. Y es un trabajo que no está reconocido, no está ni pago. Y la verdad que a veces tenemos que andar discutiendo con el Gobierno, que ya que hacemos el trabajo y contenemos a los pibes con deporte, con cultura, con educación, con salud y a veces ni siquiera nos brindan las herramientas. Tenemos que andar manando seis notas a un Ministro para que nos dé un juego de pelotas y seis conitos. Ni siquiera les pedimos que reconozcan el trabajo que hacemos sino que ayuden con las herramientas. Lo mismo pasa con la producción agropecuaria, donde tenés que estar remando para conseguir seis azadas y un plástico. Estamos generando laburo que sacará a la gente de la pobreza, que permitirá que se alimenten mejor. Gran parte de la producción de las huertas se dona a los comedores, para sostener la alimentación de nuestra gente. Y sin embargo te encontrás con las opiniones dictadas por las empresas mediáticas que dicen que no se trabaja. No es así. Se trabaja muchísimo; además, nadie vive sin trabajar.

-¿Armaste un proyecto para producir alimentos en tierras ociosas, con el respaldo del Estado?
-Presentamos un proyecto basado también en la necesidad que recogimos hablando con la gente. Tenemos muchas experiencia pero todavía no intervino el Estado. Propusimos que cuando hay un terreno ocioso podamos conformar parques de producción agroecológica donde se sienten a acordar los propietarios, el Gobierno y el grupo asociativo -asociación o cooperativa, que lo va a trabajar, de manera que haya un compromiso mutuo de lo que se trabajará; que haya un beneficio para el propietario que va a ceder su tierra en comodato y recibirá un beneficio del Estado, como no pagar la tasa municipal, pero que le permita a la gente recibir un beneficio que saldrá de trabajar en un terrenito de 20 por 30 metros, media o una hectárea. Ya lo estamos haciendo; en Candelaria comenzamos hace poco; en Gobernador Roca empezamos en un terreno de media hectárea, propio; hoy hay comodatos y se está produciendo alimentos en más de 300 invernáculos, en más de 40 hectáreas, y unas 400 familias son las que están viviendo de la producción de verduras agroecológicas, de la producción de pollo o de huevos, abasteciendo incluso a los grandes mercados de la capital y a los pequeños mercados locales. Son 400 familias que antes plantaban mandioca, un trabajo insalubre que lo hacían desde los 11 y hasta poco ms de los 50 años; hoy están produciendo verduras, para ellos mismos, como muchos otros que eran tareferos.

-¿Si alguien tiene un terreno que lo quiere poner a disposición, cómo es el trámite porque la Ley no está todavía?
-No está; hacemos acuerdos particulares con un comodato, donde se detalla el tiempo del comodato y el objetivo de la producción en el lugar; las condiciones se acuerdan con un particular. Lo hacemos así porque aún no logramos el consenso en la Cámara de Diputados para sumar al Estado a esa mesa, para que garantice la seguridad del proyecto, para que aporte el seguimiento técnico, o alguna herramienta necesaria para fomentar esa producción. Todos sabemos que el asistencialismo no sirve para nada. Un compañero dio un ejemplo: cuando salimos de la dictadura con una sociedad empobrecida, Alfonsín sacó el Programa Alimentario Nacional, la Caja PAN, que alcanzaba a un millón de argentinos y argentinas. El año pasado, después de 30 años de neoliberalismo, después de cuatro años de un crudo neoliberalismo del macrismo, con pandemia, la medida asistencial que encontró nuestro Gobierno, el Frente de Todos, fue el IFE. ¿Sabés cuántas personas recibieron el IFE? Nueve millones. ¿Qué quiere decir? Que el asistencialismo generó que aumente la cantidad de pobreza, con todas las políticas que hemos sufrido, y que se haga estructural; entonces la salida nunca puede ser el asistencialismo porque cada vez se necesitarán más fondos que no sacan a nadie de la pobreza y no resuelven nada. La salida es con trabajo y producción. Entonces, le exigimos al Estado que genere, que provea las herramientas para salir adelante con trabajo y producción.

-Sos segundo en la lista de precandidatos a diputado nacional por uno de los tres espacios que presentó el Frente de Todos. ¿Cómo va la campaña?
-La campaña va muy bien, estamos felices. Integro la lista Tierra, Techo y Trabajo, que son las banderas por las que venimos trabajando desde hace mucho tiempo y son los derechos necesarios para que salgamos adelante. Hace mucho tiempo no veía tanto entusiasmo en la gente y tanto compromiso. Hay alegría con esta lista que representa y está conformada por trabajadores y trabajadoras y es la única lista del Frente de Todos que encabeza una mujer; una mujer de barrio, trabajadora, que hace 20 años lucha y conserva su humildad, su conocimiento y todavía sigue caminando los barrios. Ella es Graciela de Melo. Pero también está Elena Rodríguez, una trabajadora de salud, enfermera. Es hora de que los trabajadores y trabajadores ocupen los espacios de decisión política porque hasta ahora la élite política de nuestro país nos ha empobrecido. Hoy tenemos un país con un 40% de pobres, con un 50% de los pibes mal alimentados. Esto es inadmisible. Y pasó porque no hay más trabajadoras y trabajadores en los lugares de decisión. Es momento de que vuelvan los trabajadores a los Congresos, a los Gobiernos; tenemos que asumir y ser protagonistas de las discusiones porque si no, no se discuten estos temas; se discuten otros, y las políticas no llegan a quien tienen que llegar, a las grandes mayorías.

-¿La lista ganadora llevará sus tres candidatos?
-La lista de noviembre será conjunta; ya está acordado, ya está pactado en la constitución del Frente; es un compromiso escrito que estará conformada de acuerdo a la performance, a los resultados de las elecciones del 12 de septiembre.