La flexibilización del uso del barbijo y la vuelta a determinadas actividades, como las fiestas, obedece al resultado electoral, donde la población se expresó y el Gobierno escuchó el reclamo. Resta ver que tan atinada fue la medida y que tan responsable será la población.

Lunes 4 de octubre de 2021. La pandemia no terminó. Para nada. Todavía nos contagiamos y todavía muere gente por coronavirus. Plantear que terminó, incluso como chicana política, es de mala gente; o al menos, de irresponsables.
¿Que la pandemia es muy larga? Si.
¿Qué no termina nunca? Y si. Es así.
¿Qué la decidieron los gobiernos? Claro, es lo que corresponde. ¿Quién sino?
Tampoco se eliminó el uso del barbijo.
Podemos sacarnos el barbijo cuando estamos solos, y al aire libre. Nadie prohibió su uso ni dijo que hay que dejar de usarlo.
“Ya no será necesario en un determinado contexto”, dijeron las autoridades nacionales. Nadie habló de dejar de usarlos.
Parece mentira pero hay que perder tiempo explicando este tipo de detalle. Y esto ocupa tiempo donde dejamos de lado las cuestiones importantes.
Esto es pura desinformación que solo sirve a una forma tendenciosa de hacer política y de hacer periodismo. También de hacer campaña.
La pandemia no terminó, decíamos, pero las elecciones Paso tuvo entre sus argumentos a la cuarentena eterna. Una cuarentena decidida para minimizar el impacto sobre la vida de las personas, por más que tenga repercusiones fuertes en lo económico, en lo social y por supuesto, en lo político. Entendemos que la flexibilización del uso del barbijo y la vuelta a determinadas actividades, como las fiestas, obedece si, al resultado electoral, donde la población se expresó y el Gobierno escuchó el reclamo.
Habrá que ver, con el correr de los tiempos, que tan atinada fue la medida y que tan responsable puede ser la población, de cuidarse sin exponerse. Sin que te obliguen, apelando al compromiso individual en un contento general más flexible, aún con la amenaza del virus sobre la población mundial, que ya se cobró al menos, 4,5 millones de vidas en todo el planeta aunque los Gobiernos saben con certezas, que los números son muchos mayores a los informados.
A cuidarse, como siempre, porque la mitad de todas las muertes por Covid en el planeta se dieron este año. Y desde el CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba, aseguran que la mortalidad por este virus en toda Latinoamérica está muy arriba, tanto que estamos liderando como región el ranking mundial.
Desde Naciones Unidas, advierten, ahora, en estos días, que todavía queda mucho por hacer para erradicar esta pandemia y que muchos millones más corren peligro si dejamos que el virus se propague de manera incontrolada”, pues “cuanto más se extienda, más variantes veremos, que serán más contagiosas, más mortíferas y con mayor probabilidad de escapar a la eficacia de las vacunas.
Por ahora es necesario acabar con las diferencias en la distribución de las vacunas y, para ello, se requiere “el mayor esfuerzo de salud pública mundial de la historia”, dicen desde la ONU.
También es necesario dejar de panfletear con la salud, porque está en riesgo la vida.
Que nos quede claro: la pandemia no terminó.