El investigador Octavio Chon Torres explicó en Plural por qué el Proyecto Estratósfera repetirá mediciones para determinar si el registro de hasta 10 °C responde a un problema de los sensores o a una condición atmosférica que todavía no pueden explicar.
Martes 29 de septiembre de 2026. Un experimento realizado a más de 30.000 metros de altura, en Itapúa, dejó al Proyecto Estratósfera frente a una pregunta que todavía no puede responder: los sensores registraron temperaturas positivas en la estratósfera paraguaya, cuando el equipo esperaba encontrar valores bajo cero. El investigador y profesor de la Universidad de Lima, Octavio Chon Torres, regresó a la región para analizar aquella experiencia y preparar nuevos lanzamientos que permitan determinar si se trató de un problema de medición o de un comportamiento particular de la atmósfera en esta zona de Sudamérica.
“Nos saltó la duda, la curiosidad, qué está pasando acá”, explicó Chon Torres en una entrevista con Plural. El equipo había utilizado tres tipos de sensores y contaba con una década de experiencias previas en Perú, Colombia y otros puntos de la región. Según el investigador, esos mismos dispositivos habían registrado temperaturas negativas en lanzamientos anteriores. En Paraguay, en cambio, aparecieron registros de 0, 5 y hasta 10 grados Celsius a alturas de entre 30.000 y 35.000 metros.
El resultado requiere nuevas mediciones antes de sacar conclusiones. Chon Torres mencionó entre las posibilidades un inconveniente en la ubicación del sensor, un problema del propio dispositivo o alguna condición que pueda explicar el comportamiento registrado. Por eso, el proyecto busca repetir los lanzamientos y comparar los datos obtenidos en distintos lugares. De todas maneras esos equipos, utilizados en lanzamientos posteriores, funcionaron de manera correcta, los que en principio les permitió rechazar una eventual falla.
La experiencia forma parte de un programa de investigación que utiliza globos de látex llenos con helio para transportar sensores, tecnología y pequeñas muestras hasta la estratósfera. El objetivo consiste en estudiar cómo responden distintos materiales y organismos frente a condiciones ambientales extremas.
En el lanzamiento realizado el año pasado en Paraguay, el equipo incorporó muestras de yerba mate paraguaya y microplásticos. También utilizó la plataforma para probar tecnología y sensores destinados a futuras investigaciones. En otros países, el proyecto trabajó con tardígrados —organismos capaces de resistir condiciones ambientales extremas— y con granos de café.
El café también dejó resultados que ahora requieren mayor investigación. Chon Torres contó que los análisis organolépticos realizados después de la exposición registraron modificaciones en la percepción del sabor. El café presentó, según esas evaluaciones, un carácter más metálico y menos agradable. En la hierba mate, el investigador describió una percepción más oxidada y amarga. Esos cambios todavía carecen de una explicación de laboratorio que permita establecer qué los produjo.
La investigación apunta precisamente a transformar esas observaciones en evidencia científica. Para eso, el equipo necesita repetir los experimentos, controlar las variables y comparar muestras y registros obtenidos en distintos lugares. La plataforma estratosférica permite además incorporar varios experimentos en un mismo lanzamiento.
“Una cosa abre las puertas a muchos otros proyectos”, resumió Chon Torres. Esa característica convirtió al Proyecto Estratósfera en una plataforma para investigaciones que combinan ciencias naturales, tecnología, educación y humanidades.
La experiencia también forma parte de una investigación sobre transdisciplinariedad. Chon Torres, doctor en Filosofía y profesor e investigador de la Universidad de Lima, estudia cómo la participación de estudiantes en proyectos científicos que reúnen distintas disciplinas puede modificar sus competencias para trabajar de manera integrada.
En una investigación doctoral trabajó con estudiantes que participaron en proyectos de globos estratosféricos con orientación astrobiológica. Según explicó, todos los participantes de una de las experiencias mostraron un aumento de sus competencias transdisciplinarias. Luego amplió el estudio a 150 estudiantes universitarios de Lima Metropolitana y observó también un incremento de la denominada autoeficacia académica percibida, es decir, la manera en que los estudiantes valoran sus propias capacidades para desenvolverse en el ámbito académico y científico.
La astrobiología funciona como marco de esas investigaciones. La disciplina estudia las posibilidades de vida en el universo y las condiciones que pueden permitir su existencia. Para Chon Torres, ese campo exige reunir conocimientos de biología, química, física, astronomía, filosofía y otras áreas.
Esa mirada también lo llevó hacia la astrobioética, un campo que aborda las implicancias éticas de la exploración espacial. Una de las preguntas que plantea es cómo debería actuar la humanidad si encontrara vida en otro planeta y qué criterios deberían orientar la intervención humana sobre otros cuerpos celestes.
Chon Torres sostiene que esas discusiones deben acompañar el desarrollo tecnológico. Junto con investigadores de distintos países trabaja en una línea vinculada con el astrobiocentrismo y en una propuesta de pautas para abordar las cuestiones éticas que plantea la exploración espacial.
Por ahora, el Proyecto Estratósfera tiene un objetivo más inmediato y concreto: volver a medir. La temperatura registrada en Paraguay abrió una incógnita que el equipo todavía no puede explicar. Repetir el experimento permitirá establecer si aquel registro fue un error instrumental o si revela una condición que merece ser estudiada en esta parte de Sudamérica.
Los próximos lanzamientos permitirán además ampliar la comparación entre países y muestras. Allí podría aparecer la participación de investigadores argentinos, aunque Chon Torres la planteó como una posibilidad y una invitación a universidades y laboratorios interesados, no como una incorporación ya definida.
