Desde el rol institucional federal que tiene el Senado, las reformas a Ganancias cobrará otra significación. Hay debates ocultos detrás de la guerra de consignas que libran la derecha y el progresismo. Se trata de cuestiones estructurales que se vienen postergando cualquiera sea el signo político de la Casa Rosada

Posadas (Lunes, 12 de diciembre) El Gobernador de Misiones hizo explícito ayer su posición en contra de las reformas del impuesto a las Ganancias que tiene media sanción de la Cámara Baja  en el Congreso de la Nación. No fue una sorpresa ya que el bloque de diputados que representan a Misiones por el Frente Renovador de la Concordia no votó el proyecto unificado de las oposiciones. Su presidente Jorge Franco incluso explicó detalladamente en las comisiones de la Cámara y en declaraciones a la prensa, que la elevación del mínimo no imponible a los salarios, generaría menos ingresos al Estado provincial ya que el 50% de la recaudación del impuesto se reparte a las provincias a través de la coparticipación. La media sanción de la Ley, según estimaciones de la Casa Rosada, significa nada menos que 1.500 millones de pesos menos para Misiones.
Ayer, Hugo Passalacqua, que vive momentos de angustia personal por el  delicado estado de salud de su madre, la conocida intelectual Teresa Morchio de Passalacqua, decidió terminar con la incertidumbre y a través de su cuenta en twittwer expresó: “lamentaríamos mucho se apruebe el proyecto de Ley de Impuesto a las Ganancias que tratará el Senado. Impuesto que sin dudas debe ser revisado pero con serenidad. Si se aprueba será una ley injusta para Misiones. Significará sacrificar más de 1500 millones de pesos al año. Esto es: menos escuelas, caminos, salarios, hospitales, etc. Las provincias merecemos un trato respetuoso. No somos un accidente geográfico, somos personas.
La posición de Misiones ante la media sanción del martes 6 en el Congreso, quedó también sobre la mesa cuando al día siguiente con el pronunciamiento de Carlos Rovira cuando habló después de haber sido electo por todo el arco de representación político como presidente del Poder. “Los cuerpos legislativos no gobiernan”, dijo en alusión a la pretensión de una minoría local que con menos del 10% de los votos pretende definir agendas de gobierno, pero que para los lectores finos de la política estaba apuntando a lo sucedido en Buenos Aires.

La contradicción fundamental

Misiones se suma de esta manera a los doce distritos que en la pulseada por la reforma de ley privilegian la cuestión federal a la necesidad de eliminar –no sólo reformar- un impuesto por demás injusto, que tal como se explica en nota anterior, fue introducido por Perón en 1973 para evitar la evasión de empresarios que hacían figurar como salarios de los ejecutivos las Ganancias por rentas y otras actividades. Las distorsiones propias de trabajar para la coyuntura volvieron la imposición fuente de recursos indispensables para las provincias.
Passalacqua, como otros gobernadores que se pronunciaron contra las reformas tal como salieron de Diputados, no duda en enfrentar las presiones de la propaganda del progresismo que, en la batalla contra el neoliberalismo de Macri aprovecha –y bien que lo hace- cualquier desliz para desprestigiarlo. Pero la responsabilidad de la gestión está por encima de estas batallas culturales. Los gobiernos se juzgan por el rumbo económico y social que imprimen en sus obras, pero estas obras constituyen la base que sustentan los gobiernos.   Y como dice Passalacqua en sus mensajes por twitter: la ley así como está significará menos escuelas, caminos, salarios, hospitales
Hay una pregunta, que sirve como método para tomar posición frente al impuesto: ¿por qué razón en los doce años de gobierno progresista no se quiso o no se pudo eliminar el impuesto que además, generó la ruptura con Hugo Moyano?. Responder este interrogante abre razones que se esconden en la guerra de consignas –a favor y en contra- que viene ocultando el debate de fondo por la vigencia de un impuesto que no debería existir.
Hay problemas estructurales en torno a la aplicación de Ganancias a los salarios. Como suele suceder permanecen ocultos detrás de la guerra de consignas de izquierda y derecha. Los titulares catástrofes de los medios hegemónicos aprovechan la circunstancia, que es coyuntural, para agitar fantasmas del retorno del peronismo, del déficit fiscal, y de la debilidad y errores del gobierno de Macri, con el abierto propósito de presionarlo y exigirle más ajuste del gasto público, o Clarín por el triple play. Del otro lado, sin los grandes medios, la lucha se libra en las redes tratando de asociar la oposición a la ley como un acto insensible y antipopular. No es casual que ni las derechas que expresan al poder económico concentrado ni el progresismo porteño puedan hacer una lectura de la ley desde los intereses de las provincias. Todas las menciones a los gobernadores están referidas a aprietes, a chequeras, a tomas y dacas.  Les corresponde a nuestros senadores, separar la paja del trigo cuando fundamentan su oposición a la ley así como salió de Diputados.

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