Dirigentes yerbateros sospechan de la actitud intransigente del presidente del Inym y de su poca disposición al diálogo.  Creen que está potenciando el conflicto  innecesariamente con la intención de diluir la responsabilidad del organismo en la crisis, ocultar la falsa promesa del gobierno nacional de financiar la cosecha y tirarle la crisis a la Provincia. Hay miserables que pretenden ganar votos agitando la crisis.

Posadas (Martes, 21 de marzo) Dirigentes yerbateros de diferentes organizaciones han coincidido en señalar como muy sospechosa la intransigencia del presidente del directorio del Inym, Alberto Re, con los manifestantes yerbateros. Se niega sistemáticamente a sentarse a la mesa para encontrar una salida a la crítica coyuntura por la que atraviesan los productores chicos y medianos de yerba. Desde la Federación Agraria, los líderes del “yerbatazo” y hasta dirigentes de los secaderos, interpretan que ese comportamiento sólo podría entenderse en la soberbia del funcionario o en la pretensión de diluir la responsabilidad del Instituto. No descartan tampoco que tenga línea desde la Secretaría de Agricultura de la Nación por la encerrona en que se metieron por la promesa de establecer un fondo de 1,5 mil millones de pesos para que el Banco Nación compre los cheques posdatados que emite la industria para comprar la hoja verde.
“Es un contrasentido que se predique el diálogo como diferenciación del gobierno de los Kirchner y ahora se cierren más que nunca y se nieguen a escuchar”, consideran. Y centra la atención en Ré al subrayar que el lunes, después de una extensa reunión, los productores accedieron a desalojar parte del edificio del INYM para el encuentro con los directores, pero Ré dio marcha atrás con la convocatoria y también pegó el portazo sin previo aviso”.
Esta actitud de Ré es observada también por la prensa. El domingo pasado, en su columna central de opinión política, Primera Edición fue más que categórico. Ya lo rescatamos en la nota de repaso de la opinión de los medios. Nadie se deja confundir por la prédica. Pero vale recordar que se dijo en Primera Mano: “…el presidente del Inym, Alberto Ré se desentiende de los productores… Ré ya había demostrado desinterés por el diálogo con los productores cuando, a principios de año, pegó el faltazo, junto a todo el Directorio del Inym, a una reunión clave en Andresito con las organizaciones del sector primario.  Esa vez la consecuencia directa fue el recrudecimiento del conflicto, y ya entonces, el ministro Garay, presente en la reunión, tuvo que ponerle el pecho a la indignación de los productores, “salvándole la ropa” al nuevo y distante titular del Inym. Desde entonces, quedó en claro que la Nación y la Provincia no comparten una misma actitud frente a los reclamos yerbateros. Desde el  Inym miran la realidad yerbatera a través de la óptica de la política agropecuaria del Gobierno de Cambiemos; poco proclive a tomar decisiones que toquen el interés de  grupos monopólicos”
También hoy en Clarín, edita un título: ”Se calienta el conflicto en Misiones y los productores amenazan con un tractorazo”, y con todas las letras responsabiliza a la falta de diálogo de los directores del Inym, que frustran las reuniones, “alegando”, dice la información sin concederle veracidad al argumento,  que acampan en Posadas desde la semana pasada en reclamo del cumplimiento de los precios oficiales. Cansados del ninguneo, los yerbateros dijeron que marcharán a Posadas con 50 tractores, para protagonizar una protesta similar a la de 2001”.

Los miserables que pretenden sacar votos de la crisis

Las sospechas de la existencia de intenciones ocultas en la resistencia de Ré a dialogar, o más precisamente a escuchar, según un dirigente del sector de los secaderos de la zona norte, despierta muchas suspicacias. “En Misiones somos pocos y nos conocemos mucho” destacó para recordar que el presidente del Instituto fue y es un estrecho colaborador del ex gobernador Ricardo Barrios Arrechea. Hay allí una línea del pasado con el presente. La nefasta experiencia de la Ñande Gente, que falló, fundamentalmente, por la disociación del proyecto con la realidad misionera, pero también por la utilización partidaria que se hizo de la marca. Re estaba allí, en esa poca republicana mezcla de Estado y Partido que destruyó la idea y generó la quiebra de cooperativas que se habían jugado con la marca. Es lícito sospechar hoy que se mueva bajo esa lógica que es propia de la partidocracia, que entiende que transforma la máxima de la democracia en el gobierno del partido, por el partido y para el partido. Se estaría así operando desde el propio Inym para potenciar el conflicto con objetivos claramente electorales.  Es la esquizofrénica actitud de ucerreístas que en Buenos Aires denuncian cualquier movilización como factor destituyente, mientras aquí promueven lo que allá critican. El costo social como siempre, lo paga otro. Es la lógica también fundamentalista de las oposiciones que se aferran al cuánto peor mejor. La historia reciente de nuestra provincia refuta esa ecuación, saben los más desprotegidos que de las crisis los pobres salen más pobres y los ricos más ricos.

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