El ministro de Hacienda de la Nación presentó hoy a la prensa el proyecto de reforma fiscal que apunta a bajar el costo de las empresas para promover la inversión. Dujovne no tuvo respuestas ante el reclamo que desfinancia a las provincias. Se reunió después con los bloques parlamentarios, pero los gobernadores no le habilitaron la reunión con sus ministros hasta que nos los reciba el presidente Macri. La cuestión no es sólo técnica sino esencialmente política.

Posadas (Martes, 31 de octubre) El ministro de Hacienda de la Nación presentó esta tarde el proyecto de reforma tributaria que será enviado al Congreso Nacional, aunque aclaró en “las próximas semanas” con la que puso en evidencia que no están cerrados los acuerdos que se vienen trabajando especialmente con las provincias. Por lo pronto, la reunión programada para mañana entre los ministros de los 24 distritos quedó postergada para después de la reunión que el presidente Macri tendrá con los gobernadores, que ya había sido reprogramada dos veces. Esta tarde, a partir de las 17:00 el ministro recibió a los presidentes de los bloques parlamentarios en una reunión a la que asistió el renovador Jorge Franco.
El proyecto elaborado por el Palacio de Hacienda, apunta, como se venía informando a los ingresos brutos que son la fuente de recursos de las provincias. Dujovne destacó que estamos trabajando con las provincias para lograr rebaja en ingresos brutos, sellos y las llamadas aduanas interiores que no son otra cosa que las retenciones por extraña jurisdicción. Se tomó tiempo para elogiar a Buenos Aires, la Caba y Córdoba que dieron un paso al eliminarlas. “Es un paso fundamental para competitividad de las empresas” subrayó el ministro. Sin embargo se quedó sin respuestas cuando un colega de la Nación le preguntó cuál sería la compensación para las provincias que con la medida resignan recursos “Estamos trabajando. No quiero dar muchos detalles”, respondió un Dujovne que por primera vez en la reunión se lo vió a la defensiva. Sin embargo adelantó que tratarán de acordar que las rebajas de alícuotas sea más pronunciada en actividades intermedias ya que les preocupa menos la carga al consumo al final etapa en la que pierde el efecto cascada que hoy afecta al proceso productivo. La presencia en la conferencia de prensa del secretario de Política Económica, Sebastián Galiani, es un dato político que no debe pasar desapercibido. Es un técnico que residía desde hacía muchos años en Londres y desembarcó en el Palacio de Hacienda para elaborar las reformas desde una óptica anclada en teorías y planillas que muchas veces chocan con las realidades concretas. No es de extrañar que el proyecto, pensado desde la productividad de las empresas no tenga respuestas a los mecanismos por los cuales las provincias verán compensadas la pérdida de ingresos.
La presentación pública que hizo Nicolás Dujovne fue seguida en todo el país por los sitemas de internet y la televisión. Los anuncios son coherentes con los postulados de una economía de la oferta ya que las medidas apuntan a bajar la carga al Capital con el propósito de fomentar las inversiones. La teoría del “derrame” quedó también claramente expuesta ya que el alivio a los consumidores se verán recién cuando el círculo virtuoso entre los capitales y la inversión empiecen a mostrar sus frutos, más en el largo plazo.
La Secretaría de Hacienda resumió en un informe los principales lineamientos de la reforma, que destacan “están orientados a generar un sistema más eficiente y equitativo”. Veamos:
Los principales lineamientos de la reforma:
-El gobierno de Cambiemos heredó una economía plagada de distorsiones y problemas macroeconómicos, con un déficit fiscal primario de 5,4% del PBI y una presión tributaria en un récord histórico de 32% del PBI (sin contar el impuesto inflacionario). Para financiar un nivel de gasto creciente, el gobierno anterior multiplicó las distorsiones del sistema tributario y terminó asfixiando el crecimiento económico.
-Proponemos una reforma tributaria que elimine distorsiones y nos permita avanzar hacia un sistema más equitativo, que contribuya a la creación de empleo de calidad, fomente la inversión y el desarrollo económico. La implementación de la reforma será gradual para asegurar la sustentabilidad fiscal y proveer un marco de previsibilidad a la sociedad.
-Actualmente las utilidades reinvertidas por las empresas se gravan a una de las tasas más altas del mundo. Esto perjudica la inversión, dado que el capital es el factor productivo de mayor movilidad. Proponemos reducir en un plazo de cuatro años la alícuota del impuesto a las ganancias de 35% a 25% para ganancias que no se distribuyan. Así, las empresas tendrán mayores incentivos a reinvertir sus utilidades.
-El IVA es otro impuesto que en la práctica castiga a la inversión. En el sistema actual quien invierte puede tener que esperar mucho tiempo para recuperar su crédito fiscal de IVA por la inversión realizada, por lo que el costo financiero de invertir se incrementa. Proponemos un régimen de devolución acelerada de saldos de IVA para inversiones de largo plazo que subsane la distorsión que actualmente genera el impuesto.
-Queremos reducir el costo de contratación de los trabajadores menos calificados para promover su ingreso al mercado laboral formal. Por eso proponemos la implementación gradual (en cinco años) de un Mínimo no Imponible (MNI) para contribuciones patronales, con el cual los primeros $12.000 de remuneración bruta no pagarían estas contribuciones. Esto incrementará la demanda de trabajo, impactando positivamente sobre el nivel de empleo y de ingresos de los trabajadores.
-Los impuestos en cascada (impuesto a los créditos y débitos bancarios (ICDB) y los provinciales a los ingresos brutos) son una fuente de distorsiones del sistema impositivo. Generan incentivos a la integración vertical, incentivos a la concentración geográfica (vía las alícuotas de extraña jurisdicción), incentivos a la desintermediación financiera (particularmente el ICDB) y un considerable sesgo anti-exportador. Ningún otro país del mundo recauda, como Argentina, 6 puntos del PBI, en esta clase de tributos. Proponemos aumentar gradualmente hasta 100% el porcentaje del ICDB que pueda pagarse a cuenta de ganancias. También trabajamos en acuerdos con las provincias para que reduzcan gradualmente las alícuotas de los impuestos a los ingresos brutos y a los sellos.
-Argentina es un caso raro en América Latina y el mundo al no alcanzar a numerosas rentas dentro de la imposición a los ingresos personales. Para avanzar hacia un sistema tributario más justo y equitativo proponemos gravar la mayor parte de las rentas financieras actualmente exentas, con tasas del 15% para las colocaciones en UVA/CER/moneda extranjera y 5% para las colocaciones en pesos, con un mínimo no imponible para preservar a los pequeños ahorristas. Se trata de un paso importante hacia una más justa tributación a la renta.
-Otra de las propuestas en busca de un sistema más equitativo es la eliminación del impuesto a la transferencia de inmuebles (ITI) e introducción de un impuesto a la ganancia de capital realizada con la venta de inmuebles no destinados a casa-habitación. Esta modificación reducirá los costos de acceso a la vivienda y fomentará la formalización de la actividad inmobiliaria.
-En cuanto a los impuestos internos, proponemos reducir los que gravan productos electrónicos, que hace tiempo dejaron de ser artículos de lujo y se utilizan en casi todas las actividades productivas. Además, apuntamos a diferenciar la imposición entre vehículos de distinta gama, por lo que proponemos reducir los impuestos para los vehículos de gama media y aumentarlos para los de alta gama.
-El consumo de productos perjudiciales para la salud tiene costos individuales y costos sociales (daños a terceros, gastos del sistema de salud). Proponemos desincentivar su consumo a través del aumento de impuestos a las bebidas alcohólicas y bebidas con azúcar agregado.
-Con la reforma reforzamos nuestro compromiso con el cuidado del medioambiente. Proponemos la modificación del impuesto a los combustibles para que este dependa de la cantidad de dióxido de carbono emitido. El impuesto afectará al principio a combustibles líquidos y de 2020 en adelante se aplicará también sobre gas natural, GLP y carbón.
Impacto de la reforma
El informe de Hacienda afirma que “el impacto de la reforma implicará una reducción en la presión tributaria nacional de 1,5 puntos del PBI al cabo del quinto año, lo que se sumará a la reducción de 2 puntos del PBI que tuvo lugar desde 2016 y a la baja del impuesto inflacionario a partir de este año. Gracias a la reforma bajará la evasión y crecerá más rápido la economía (en 0,5% del PIB adicional por año durante al menos 5 años): con estos impactos la reforma le costará al Tesoro Nacional solamente 0,3% del PBI a la vez que aumentará los recursos coparticipados a las provincias.

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