El peronista Guillermo Moreno, fue absuelto por el delito de incitación a la violencia que le imputó Héctor Magnetto por decir “Clarín miente”. Aunque fue condenado por peculado en otra acusación, el ex secretario de Comercio se mostró satisfecho por el fallo del Tribunal. “Esta justicia habilitó a decir que Clarín miente”, celebró en declaraciones radiales. “Querían hacer un paragón con el Decreto 4.161 de La Fusiladora que prohibía mencionar a Perón”.

Posadas (Miércoles 1° de octubre) Guillermo Moreno celebró ayer el fallo judicial que lo absolvió de una imputación de “incitación a la violencia” perpetrada por Héctor Magnetto por haber dicho que “Clarín miente”. “Estoy razonablemente satisfecho. Había dos delitos por los que me estaba acusando la querella Héctor Magnetto. El de peculado y el de incitación a la violencia colectiva a partir de decir ‘Clarin miente’. Si me hubiesen acusado por la incitación a la violencia colectiva, decir ‘Clarin miente’ hoy sería un delito”, explicó Moreno.
En declaraciones radiales que levantó el sitio Urgente 24, el ex secretario de Comercio destacó que “la acusación por incitación a la violencia colectiva por decir Clarín Miente era muy grave. En eso dijeron que no había delito. Querían hacer un paragón con el Decreto 4.161 de La Fusiladora que prohibía mencionar a Perón. Ellos querían que decir Clarín miente fuera un delito. Eso no lo consiguieron, ahora podés decir Clarín miente y eso está muy bien”, festejó.
De todos modos el fallo del Tribunal Oral Federal 6, lo condenó a dos años y seis meses de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos por el delito de “peculado”. La denuncia de Magnetto a la dieron curso los fiscales acusaba, en una misma presentación, a Moreno por haber utilizado recursos de la corporación Mercado Central para financiar una campaña anti-Clarín por 185 mil pesos. En ese sentido explicó que “se me condena por peculado, que es gastar plata del presupuesto en cosas que no tienen nada que ver con la función pública. Ahora, resulta, que la que gastó la plata fue una empresa. No en negro, sino en blanco. Con facturas y recibos. ¿Qué empresa? Mercado Central, que es una corporación. La discusión pasa por si se puede o no hacer”, y aseguró que “no es plata pública. La plata que se gastó no fue del presupuesto, sino del Mercado Central”.

Límites al poder de Clarín

La decisión de los jueces de no encontrar delito alguno en la afirmación de Moreno, o de quién sea, que dice “Clarín miente”, tiene una lectura institucional y política.
Moreno encuadró su defensa revelando que “Jorge Rendo me dijo en una reunión en 2008 que Clarín le declaraba la guerra al Estado argentino. Años después un periodista del grupo dijo que habían hecho periodismo de guerra. En el periodismo de guerra no hay verdad”, y según U24, también hizo referencia a la posverdad. Y sigue la crónica: “Clarín Miente es una síntesis justa e impecable que el pueblo hizo suya. En este fallo ustedes le van a decir a la gente si decir Clarín Miente es delito o no y hoy decir eso es una verdad irreductible”, concluyó Moreno en la sala de audiencias de los tribunales de Comodoro Py.
Comodoro Py, donde se viene materializando la influencia que tiene el poder real sobre los jueces, es un escenario adverso para las causas contrahegemónicas. Por eso, que allí no se considere delito un pedido de Magnetto, es un dato político a tener en cuenta. No sólo se habilita a cualquiera a decir y gritar “Clarin miente”, sino que se está poniendo un límite al revanchismo y a la subordinación del Poder Judicial a las corporaciones que someten con dinero o con amenazas de campañas sucias.
Un fallo contra Clarín es alentador. Primero por ese límite que se le pone a Magnetto y elmismo día en que salió de las sombras para hacerse fotografiar con Macri y sus ministros más poderosos, como gesto de poder.
Es alentador también porque encuadra el rol del periodismo que en los últimos años traspasó las fronteras del rol institucional que tiene en las sociedades modernas. El fallo, que se conocerá recién el 22 de diciembre, al descartar la existencia de delito alguno en decir Clarín miente, desnuda la trampa que ya había sido denunciada desde la política en los años de Raúl Alfonsín. Quedará en la historia el concepto resumido por César Jaroslavsky cuando dijo: “Clarín te ataca como partido político y se defiende con la libertad de prensa”. El fallo del tribunal desnuda la hipocresía y la doble moral de los periodistas que se sienten con la atribución constitucional de imputar, denunciar y condenar a cualquiera, pero no se bancan una crítica cuando el acusado se defiende.

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