El analista Carlos Ortíz plantea una realidad incuestionable que abraza al gobierno de Mauricio Macri y sus CEOS, no sólo desde la cuestión económica, el endeudamiento y la apertura del mercado sino sobre hechos que marcan, según el análisis, la desintegración del Estado. El despido masivo de trabajadores, la instrumentación de acciones represivas, el manejo discrecional de la maquinaria mediática; la subordinación a las potencias Atlantistas y la denostación de Francisco son algunos de los elementos en los que basa su hipótesis.

Argentina en rumbo de disolución

Las acciones que a diario perpetra el actual gobierno neoliberal argentino, claramente nos conducen no solo a una brutal regresión económica y social, pues evidencia ser la copia con leves retoques, del siniestro Plan Morgenthau, en su momento pensado para humillar y desarticular totalmente a Alemania y Japón luego de sus derrotas militares en 1945.
El derrotero actual, impuesto a fuerza de presiones, prisiones y golpes de chequera, es sin duda la reedición corregida y aumentada del que padecimos en los años ’90 (1989-2001), que nos puso en muy serio y concreto riesgo de disolución nacional, que era parte de la “solución” elucubrada por el establishment para salir de la crisis terminal de 2001-2002, crisis que el mismo establishment (los poderes establecidos internos, subordinados a los mega poderes financieros y políticos transnacionales) provocó adrede con las destructivas políticas económicas, sociales y culturales implementadas, casi sin solución de continuidad desde el siniestro “proceso” en adelante.
Se citan brevemente, algunas de las principales y más destructivas medidas implementadas por la alianza política conservadora – liberal (ultra conservadora en lo político, neoliberal en grado superlativo en lo económico), que desde hace poco más de dos años “reina” en Argentina, casi operando con la suma del poder público (pero a diferencia de la otorgada en 1835 a Don Juan Manuel de Rosas para imponer el orden y defender la soberanía nacional, a Macri y su “mejor equipo de los últimos 50 años”, nadie se la concedió, la tomaron por asalto, y para entregar la soberanía en todos los frentes).
Políticas muy agresivas de desindustrialización, formadas por densos paquetes de medidas todas perpetradas para la reprimarización forzosa de la economía argentina, como las siguientes: apertura comercial total, que nos invadió literalmente con productos importados; achicamiento del mercado interno, a consecuencia de la brutal concentración de la riqueza, los despidos masivos y las acentuadas bajas de los salarios reales, incrementos inconcebibles e impagables de los servicios públicos y combustibles, entre otras.
Recortes presupuestarios muy acentuados, cierres y extranjerizaciones abruptas y sin motivos lógicos, es el combo de medidas aplicadas en contra de los entes tecnológicos nacionales, con particular saña contra los que poseen claras importancias estratégicas.
Espiral desmesuradamente creciente de la deuda externa del Estado Nacional, sumada a las de las provincias y municipios a quienes se presiona para asumir crecientes y enormes deudas, incluso para solventar gastos corrientes, lo cual no solo es irracional, es suicida. El siguiente paso será plantear el canje de deudas por territorios.
Fuga escandalosa de divisas, la cual tiene por facilitadores a miembros del propio gobierno, vinculados con Bancos y entes financieros extranjeros.
Implementación desenfrenada de la “bicicleta financiera”, con el mismo perpetrador (Federico Sturzenegger) que nos llevó a la insolvencia en 2001.
El mismo personaje que con total desparpajo afirmó, palabras más o menos “adonde vamos, no necesitarán próceres ni historia”. O sea, nos empujan a la anomia de la disolución nacional. Hoy es una bomba financiera cuyo estallido amenaza con ser descomunal, acentuando a su vez la deuda externa.
Los leoninos contratos y condiciones de las concesiones de “energías renovables” (renovables sesgadas, pues omiten a las hidroeléctricas importantes), se montan sobre tarifas dolarizadas e indexadas, además de sumatorias de ventajas prebendarias, que no solo complicarán el despacho eléctrico, al acentuar energías de muy baja calidad como la eólica y la solar, sino a costos altísimos y con irritantes privilegios para su venta.
Enorme saldo negativo de la Balanza Comercial, la cual empuja más aun el endeudamiento.
Fuerte inflación, la cual además de afectar los salarios reales, descoloca a las producciones argentinas, las cuales se encarecen día a día valuadas en divisas.
Despidos continuados, en una espiral inacabable, afectando especialmente a obreros industriales, técnicos y profesionales altamente calificados de entes tecnológicos y otros entes estatales, provocando serios problemas sociales, miseria creciente e impulsando el éxodo poblacional, como en los años ’90.
Caídas de las producciones de petróleo y gas, acentuando la dependencia respecto a las importaciones, negocio manejado por petroleras anglosajonas, con un personero de las mismas en el estratégico Ministerio de Energía.
Política comercial aperturista a ultranza, y un manejo burdo e improvisado de las relaciones exteriores, con el presidente mendigando vender limones y otras materias primas, y cosechando portazos en la cara, como los propinados en EEUU, Alemania, Francia y otros, al pedir con “inocencia” reciprocidad en las aperturas económicas, siendo que todos los países soberanos y con dignidad nacional tienen claramente políticas proteccionistas. Eso además de los silencios muy elocuentes de Putin, cuando irracionalmente pretendió instar a Rusia a “condenar” a Venezuela, desconociendo aspectos esenciales de la actual geopolítica mundial. Claro que a los cipayos contumaces, la geopolítica como ciencia nunca les importó.
Se está despoblando intencionalmente la Patagonia, con lo cual se favorece la pérdida de esos vastos territorios, lo cual fue explícitamente dicho por el agresivo y verborrágico diputado neoliberal Fernando Iglesias (además de operar a favor de los británicos en el tema Malvinas). En ese sentido actuó el macrismo, desmontando las industrias electrónicas en Tierra Del Fuego; frenando sin motivos lógicos y luego achicando los proyectos de las hidroeléctricas en el Río Santa Cruz; despidiendo gente a granel en Río Turbio, condenando a esa ciudad al despoblamiento y frenando una usina carbonífera muy importante (Macri incluso afirmó que el carbón chileno es de calidad superior, siendo que es de la misma cuenca que el argentino); frenando y desmontando las actividades petrolíferas y gasíferas; atacando las economías provinciales al desalentar todas las producciones y favorecer las importaciones indiscriminadas, incluso de manzanas, vinos y otros productos nacionales de muy buena calidad y precios lógicos; desalentando el turismo interno al fomentar el éxodo turístico al exterior; etc.
Abandono de la Antártida Argentina, acorde a las conveniencias de los británicos (potencia a la cual se subordinó el actual gobierno neoliberal de Argentina). Se hizo saber que “por motivos presupuestarios” se piensa abandonar las bases que nuestro país tiene en el Continente Blanco desde 1904, siendo el primer país en tener bases permanentes allá.
Desguace apurado y mediante metodologías insensibles y brutales, de Fabricaciones Militares, la ex Fábrica Militar de Aviones, del Instituto Antártico y entes similares.
Despidos masivos en SENASA, lo cual afectará la calidad de los alimentos comercializados.
Despidos masivos en hospitales públicos, lo que se suma a los recortes en el PAMI (organismo que atiende a los jubilados) y desfinanciación de la Salud Pública y de la Educación Pública.
Instrumentación de acciones represivas, premiando y exaltando a quienes cometieron acciones brutales, incluidos asesinatos a mansalva en los actos represivos. Masivas compras de equipamientos para la represión interna, mientras no se equipa a las FFAA para la Defensa, pretendiendo usarlas para la represión interna, igual que en el siniestro “proceso”.
Acentuación del sesgado pensamiento del “enemigo único y principal” centrado en “la subversión marxista”, atado a prejuicios de los años ’70; mientras no se miran ni se analizan los peligros y agresiones actuales que sufre Argentina. Se desconoce que el liberalismo es –en esencia- una doctrina que inculca la dependencia económica permanente, y que es tan apátrida como el marxismo, único “enemigo válido” para sectores militares liberales recalcitrantes y muy colonizados mentales.
Manejo discrecional de casi todos los medios de difusión y usos masivos de trolls en las redes por parte del establishment neoliberal, inculcando la cultura del facilismo y de todo vale…menos el patriotismo bien entendido.
La subordinación a los dictados de las Potencias Atlantistas es expresa, pública y totalmente desinhibida, poniéndonos en un vergonzoso rol de colonia subordinada y carente de toda dignidad y noción de soberanía.
Incluso se nos inmiscuye en el secular conflicto del Medio Oriente, echando por tierra la postura y doctrina de no injerencia que nos caracterizó y nos prestigió.
Con el actual esquema gubernamental, sobramos al menos 20 millones de argentinos. Posiblemente quieran entregar el país desocupado, a sus
mandantes del mega capital financiero transnacional y a las Potencias Atlantistas a las cuales se subordinaron.
Practican como supuesto “gran mérito” la denostación maliciosa del Papa Francisco, argentino de estatura mundial, que es un férreo crítico del neoliberalismo e impulsor de la buena convivencia entre los diversos credos.
Neoliberalismo que es una doctrina en sí pagana, ferozmente excluyente y promotora del egoísmo carente de toda dosis humanismo y de amor al prójimo. Incluso eso lo hacen algunos militares retirados que en el colmo de la colonización mental extrema, se dicen “muy católicos y patriotas”.
El listado no se agota.
Nos llevan a paso forzado, hacia la disolución nacional, con la complicidad expresa de sectores pseudo patriotas llenos de odios y profundos prejuicios, de intelectuales complacientes, de mercenarios de la incomunicación pública y otros
sectores alineados con similares nefastos objetivos. La contundencia de los hechos lo demuestra.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

 

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