Al repudiar el Golpe de Estado en Bolivia el Congreso nacional demostró la existencia de mínimos acuerdos de la sociedad argentina en defensa del sistema. El debate abundó en fundamentos en ese sentido, pero hubo también exposiciones que más allá de lo simbólico indagan sobre el interés nacional que está en juego. Marcelo Fuentes, senador por Chubut, después de enjuiciar la política exterior de Macri – Faurie como errática y tilinga, sostiene que es un estupidez no entender que siempre fue política de Estado del gobierno argentino la integralidad del territorio boliviano y advierte similitudes con los Balcanes y la violencia de ese escenario posible. “Es vital para el interés nacional argentino que no se provoque la secesión y la ruptura de ese territorio”, enfatiza.

Viernes, 15 de noviembre de 2019. El repudio del Congreso Nacional al Golpe de Estado en Bolivia tiene un alto valor simbólico. Uno de los tres poderes constitucionales de la Nación denuncia y anuncia a la vez la existencia de acuerdos mínimos de la sociedad argentina. El debate en las Cámaras fue contundente. Todo el arco de representación coincidió en la defensa del sistema más allá de las diferencias y de los alineamientos partidistas que determinaron que el bloque oficialista se abstuviera o votara en contra de la iniciativa. No le quedaba otra a los legisladores del PRO si no querían desnudar la errática política exterior de la Casa Rosada y la escaza envergadura del canciller Faurie. Los radicales se vieron también en la encerrona. Llegaron al debate con la condena explícita al Golpe por parte del comité nacional, el comité de la Capital y del presidente del bloque, pero se sintieron presionados por la línea dictada por la Presidencia. No es momento de romper la alianza.
Las exposiciones de diputados y senadores abundaron en argumentos que ponen en evidencia la existencia de un Golpe de Estado refutando la negación de las derechas del continente. El senador por nuestra provincia, Maurice Closs lo dijo con todas las letras: la diplomacia en este caso, para mí, fracasó; y hoy estamos reunidos acá, justamente, porque Faurie entiende que no hubo golpe de Estado. La verdad es que me parece sumamente peligroso y lamentable”.
Una nota en Clarín, que desde sus titulares pone en evidencia el respaldo al Golpe, calificó de “declaracionistas” las exposiciones de diputados y senadores. Una excusa para desinformar.

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No es creíble un periodista que reste importancia a lo simbólico en la política. El repudio al Golpe, como dijimos denuncia y anuncia. Las “declaraciones” de diputados y senadores más allá de la densidad conceptual que se nota en las exposiciones, revela el real compromiso de la dirigencia argentina con el funcionamiento de las instituciones republicanas. El Congreso, uno de los tres poderes del Estado nacional marca los límites que no pueden traspasar las resoluciones de los conflictos.
Pero en la misma línea de la crítica del medio que apoya la destitución de Evo Morales hubo en el debate mucho más que “declaracionismo”.
Vale rescatar en ese sentido, la exposición del senador Marcelo Fuentes, que lúcidamente establece un anclaje en los intereses nacionales para entender el real sentido del Golpe, no sólo para Bolivia sino, fundamentalmente para el futuro de los argentinos.
Veamos:
Versión taquigráfica de la exposición de Marcelo Fuentes en el Senado repudiando el golpe en Bolivia
Marcelo Fuentes: Señor presidente: yo no voy a hablar de la democracia, voy a hablar de la estupidez. La mayor forma de estupidez en política es no tener conciencia de cuál es el interés propio en una cuestión. Estamos hablando de un tema que no es menor. Es decir, voy a tratar… porque la indignación es muy grande y no quiero desmadrarme en la exposición, máxime cuando es la última exposición que en este recinto voy a hacer.
Es decir, es un digno fin de un ciclo de política exterior, caracterizada por una mezcla de tilinguería, que un canciller cuya ineptitud para el cargo ha quedado evidenciada a todas luces, no solo con los últimos actos, les recuerdo a ustedes haber interpuesto medidas cautelares contra la adjudicación de las áreas licitadas con consentimiento de la Cancillería en el área de influencia de Malvinas a empresas con intereses radicadas en las islas Malvinas, a empresas kelpers, de asesores ingleses.
La política de apertura y renuncia a la defensa irrestricta de soberanía que caracterizó a este gobierno solo se justifica en la estupidez de no entender cuál es el interés nacional que está en juego.
¿Alguno de ustedes cree que la Constitución boliviana se define como un Estado multinacional y pluricultural, porque es un capricho teórico? ¿Tienen idea de cuántas etnias, dialectos e idiomas conviven en Bolivia? El período de estabilidad más prolongado con crecimiento económico y equidad lo garantizó Evo Morales a partir del dictado de esa Constitución.
Entonces, nos encontramos con una cuestión elemental: ¿puede la miopía política, la tilinguería y el prejuicio ideológico y racial de un presidente, cuyo esquema de interpretación del mundo simplemente se reduce a ver en sociedad menor qué interés en litio o en gas puede tener en lo que es, en este momento, la presión sobre el terreno boliviano, para no entender qué significa Bolivia para nosotros?
No voy a hablar de Bolivia. Voy a hablar de qué es Bolivia para la Argentina, qué implica Bolivia para nosotros. La mayor comunidad latinoamericana viviendo en nuestro territorio. Una línea de frontera consolidada sin mayores problemas, un proveedor confiable de recursos estratégicos.
Defender la integralidad del territorio boliviano
Quienes tenían la lucidez de entender de qué se trataba la política boliviana, entendían la existencia de las fuerzas expulsivas, de las fuerzas de ruptura de la integridad territorial.
Siempre fue política de Estado del gobierno argentino la integralidad del territorio boliviano.
Me tocó el privilegio de participar desde la Cancillería en varios años, donde la guerra civil de Bolivia estaba al borde. Recuerden ustedes los sucesos de Pando, Beni, Santa Cruz de la Sierra, Tarija. La influencia de los grupos extranjeros, la expansión económica de brasileros apuntando a la independencia de la Media Luna fértil boliviana, la ruptura del Estado boliviano y hay un solo parangón posible y distante para comprender lo que significa geopolíticamente para la Argentina esa integralidad territorial y el respeto a esa legalidad, que son los Balcanes.
Yo hoy digo, y me hago cargo de lo que digo, este proceso recién empezó. Quienes conocen la idiosincrasia del pueblo boliviano, quienes saben de su capacidad de resistencia, de movilización y de ejercicio de violencia llegado el caso, sabemos de qué hablamos.
Recuerdo cuando al canciller Choquehuanca, un día, le pregunto: “¿cómo se resuelven los diferendos acá?” “Primero, discutimos, después nos peleamos, después nos matamos.”, me dijo.
Y eso es lo que va a pasar en Bolivia y esto es lo que no ha entendido este gobierno: cuáles son las garantías que teníamos que dar a esa integralidad boliviana. Es vital para el interés nacional argentino que no se provoque la secesión y la ruptura de ese territorio.
Son los Balcanes en nuestras fronteras. A ver si nos entendemos y a ver si, sobre todo, los legisladores del Norte, del Noroeste, que son limítrofes, entienden lo que significa un conflicto de esa naturaleza en sus fronteras, en las cercanías de sus territorios. Esto es lo que está hoy en discusión.
La OEA y la errática política exterior de Macri
Hoy se cita como autoridad a Almagro. Se cita a la OEA como parámetro de legalidad y constitucionalidad.
¡¿Estamos hablando en serio?!
Porque yo entiendo el esfuerzo; comprendo y respeto el esfuerzo de los legisladores del oficialismo que tienen que acompañar esa política errática que está sumida a un simple llamado telefónico del presidente norteamericano.
Cuando dice el presidente de México: la llegada de Evo Morales, su ruta aérea fue la ruta de la política latinoamericana, países hermanos negando el derecho a sobrevolar el suelo. ¿Alguno duda de que esto venía preparado?
Nos falta el entendimiento porque yo puedo entender que vamos a acompañar la retirada de este canciller que hoy tenemos, la retirada de este gobierno.
¿Había duda en serio sobre cuál es el interés nacional con la cuestión boliviana?
¿Alguien cree que acá no hay litio, gas y petróleo detrás de esta cuestión?
¿Alguien cree que estamos discutiendo la interpretación de la Constitución, que estamos hablando de instituciones en Oslo, en Dinamarca?
Estamos hablando de una realidad compleja de 400 años de marginalidad, con un 80 por ciento de población indígena que logró en estos años la estabilidad en el país que más golpes sufrió.
El saqueo y la sangre derramada
Hay dos países en América latina que han sido víctimas del brutal saqueo, principalmente: la República hermana del Paraguay, producto del saqueo de la Triple Alianza e internamente esas oligarquías de La Paz, de los señores, de los barones del cobre, vayamos a Cochabamba, a los palacios de los Patiño y veamos el único príncipe de la iglesia de América latina, nombrado príncipe de la Iglesia Católica, como protector de los niños cuando los socavones… Está el monumento de él acariciándoles la cabeza a los indiecitos. Hacía trabajar a los niños en las minas.
¿Quién no ha estado en Potosí? ¿Quién no se ha conmovido al ver en el granito de la noria de la Real Casa de la Moneda 30 centímetros oradada la piedra por cientos de miles de esclavos que, en lugar de las mulas que se morían, manejaban el troquel? Uno toca esa madera y esa madera chilla. Esa madera nos cuenta qué pasa ahí.
Poder haber generado institucionalidad en Bolivia; poder haber generado que no hubiera guerra civil. Yo he estado reunido con el “Tuto” Quiroga, he estado reunido con los Doria, he estado reunido con toda esa oligarquía y aristocracia. Por eso llama la atención. Vean ustedes el desplazamiento de Mesa hoy, quien terminó como cabeza del levantamiento; como el hombre que saca los votos, terminó ese delincuente.
Es más, en un viaje interrumpido, cortado el Aeropuerto Viru Viru con piquetes, bajando, se presenta una delegación de santacruceños y me dice:
“Embajador: queremos presentarle al padre de la Nación Camba”.
“¡Ah, mierda!” –digo yo– “¿Quién puede tener oportunidad, en tan breve lapso, de conocer al padre fundante de una Nación?”
La dignidad de una cultura y un proceso autónomo
¡Hemos visto todos esos inventos! Y cuando esa realidad sobre la base de sufrimiento, de dignidad, de las peculiaridades, de las características latentes y peligrosas… Yo siempre recuerdo que en el acto de entronización de Evo por parte de los pueblos latinoamericanos, cuando le iban dando los atributos del mando, estábamos con el embajador Macedo; y el embajador Macedo quería la seguridad. En la asunción de Evo había estado en La Paz a cargo de los mineros y en la Ciudad del Sol a cargo de los aymara; y uno los veía a los muchachos con los látigos cruzados ejerciendo un criterio de autoridad que no es, precisamente, el que regulan los códigos occidentales.
Las relaciones políticas de Bolivia no son relaciones que se puedan interpretar a la luz de tratados de Ciencia Política: son relaciones culturales de una profundidad muy grande y de un proceso autónomo que lo resuelven ellos.
Entonces, el embajador Macedo quería pasar por donde no lo dejaban pasar; insistía y quería explicarles; y lo miraban desde la piedra mientras él seguía insistiendo y, en un momento dado, entraron a moverse ya como para poder insinuarle que no lo aguantaban más. Así, yo le dije:
“Embajador, no pudo el “Che”; corrámonos”.
No sólo es Bolivia
Entonces, seamos muy respetuosos de eso. Separemos nuestros deberes de lealtad a la fuerza política que tenemos y pongamos en claro cuál es el interés nacional argentino. Y nuestro interés nacional es el de una Bolivia pacífica, unificada territorialmente, y donde el mensaje que este gobierno tiene que dar…
El próximo salto que dé reconociendo una presidencia ilegítima –como la que todos nosotros sabemos que se está preparando– va a encender aún más la mecha.
Después de refutar la cuestión del fraude que fue el disparador del Golpe, el senador Fuentes afirmó que “el proceso de desestabilización urdido –la OEA es una herramienta en esos procesos para la desestabilización– deriva en una rígida alianza de sectores radicales, anti-indígenas, separatistas, medios opositores, líderes racistas que se vieron amparados por todos los comunicados e informes de la OEA, que en un primer momento pretendieron forzar una segunda vuelta…”.
Recuerda que “los hechos de violencia se vieron incrementados ante el acercamiento entre policías y grupos radicales, la promoción mediática de la figura del líder separatista Luis Fernando Camacho, la tortura pública de indígenas y una alcaldesa oficialista golpeada y obligada a desfilar por la calle mientras le cortaban el cabello, la quema de banderas… La Policía se retira, las turbas empoderadas de esta derecha aprovechan. Creo que todos hemos visto las filmaciones, y no son filmaciones donde dicen “democracia”. Dicen: indios de mierda, negros. Todos vimos el despliegue de esos prejuicios y preconceptos llevado al punto de la violencia extrema: la quema de la Wiphala, el ataque a viviendas, etcétera.
…No hay un solo informe de la OEA que demuestre la existencia de fraude: no existe. Hay datos sobre mesas aisladas con dificultades y con los problemas que en cualquier corte que se haga acá se vive.
Entonces, yo creo que acá está el tema central:
¿Es posible que sobre la base de prejuicios raciales, ideológicos, antepongamos los mismos al entendimiento de cuál debe ser política correcta de la Argentina?
Con la mano en el corazón, ¿alguno de los legisladores presentes del oficialismo cree que es una política correcta reconocer a un usurpador al frente hoy del proceso en Bolivia?
¿No entienden que estamos generando un precedente irreversible?
Esto solo va a acelerar el proceso de enfrentamiento, y no solo debilita a la democracia en Bolivia: debilita el conjunto de las democracias.
Es sencillo poder darse cuenta de cuál es el conjunto de los intereses económicos que se están jugando en esta situación: litio, gas, petróleo. No es sólo Bolivia: esta es una política abarcativa de la totalidad de los recursos naturales energéticos y mineros de América Latina, y en la Argentina. Bolivia entra en ese foco de atención cuando se pone en valor el litio. La Argentina entra en ese foco de atención cuando se pone en valor Vaca Muerta.
Recuerden los Balcanes
…Siempre creí que un gobierno argentino no podía estar impasible ante lo que pasaba en Bolivia. Esperé un ofrecimiento de asilo, esperé una actitud decondena: nada de eso hubo. Intereses de orden mezquino, pequeñas asociaciones con grupos económicos, creen que van a medrar ventajas en la situación que viene. Y la situación que viene… Recuerden ustedes los Balcanes, recuerden la ex Yugoslavia, recuerden Serbia, Herzegovina, Croacia, Montenegro. Cómo bajo una conducción política del mariscal Tito eso estaba unificado. Tomemos, salvando la distancia, la presencia de Evo Morales como garante de la integralidad y la unidad nacional boliviana… Y esto, señores, es una cuestión que hace al interés nacional argentino.
No espero más nada de este gobierno. Honestamente, creo que fue el broche final digno de una política de relaciones exteriores vergonzosa, de un canciller que ni siquiera tiene la lucidez de disimular –da vergüenza, como argentino, tener un canciller de esas características–; de un presidente que no entiende nada de esto.
Entonces, no espero nada. Simplemente, quiero que el próximo gobierno que asuma tenga la decisión pronta y rápida de acudir con las definiciones precisas y claras en salvaguarda ya no de Bolivia: en salvaguarda del interés nacional argentino.
¡Esto no es la democracia! ¡Esto no es la interpretación de las Constituciones! Esto es la puja de intereses en nuestra frontera que nos van a traer grandes y dolorosos momentos en nuestra historia por venir; gracias.

marcelo fuentes senado