Costumbre milenaria. La ceremonia del té nació en China y con el paso del tiempo se popularizó en el mundo: la mitad de la población lo consume. Argentina se ubica entre los 10 principales productores y el 95 % proviene de Misiones. Nos adentramos a La Ruta del Té. En Oberá conoceremos un poco más sobre la cultura, el proceso y la historia de esta infusión.

Por *Hernán Cacace.

Buenos Aires (Especial para MisionesPlural). Son tantas las historias alrededor del origen del té como sus diferentes tipos y maneras de consumirlo. Una de ellas dice que Buda en medio de una meditación ante los problemas que solemos enfrentar los seres humanos en nuestras vidas dejo caer una lágrima y que en el mismo lugar, fruto de su compasión, como consuelo espiritual, nació una planta de té. Otra, hace casi 5000 mil años, le atribuye el descubrimiento al emperador chino Sheng Nung que dormía bajo la sombra de un arbusto cuando una hoja del mismo, oh casualidad, cayó en un recipiente con agua hirviendo. El resultado le pareció tan sabroso y vigorizante que decidió adoptarlo y convertirlo en la popular bebida que hoy conocemos.
Sin embargo, su difusión se dio muchos años después a través de Yu Lu, el “sabio del té”, quien recopiló los conocimientos de sus antepasados en una obra titulada “Clásico del Té” (Cha Jing) en la que explica acerca de su cultivo, producción y modo de beberlo. Los budistas zen tuvieron mucho que ver en la expansión de esta práctica transformada en un arte ya que al tener terminantemente prohibido comer y dormir únicamente podían beber té. Recién en el siglo XVII la compañía holandesa de las indias orientales lo importará por primera vez a Occidente.
Más acá en el tiempo y en el espacio, el té llega a la Argentina en 1923 de la mano de un sacerdote ucraniano que decidió traer un presente para su familia a Tres Capones, Apóstoles, Misiones: un paquete de semillas de camellia sinensis. Una década después comenzará a desarrollarse su cultivo a lo largo de la provincia y el norte de Corrientes. Siendo hoy Misiones el principal productor de nuestro país con un 95% del total.
En la ruta Nacional 14 Kilometro 886.5, a 10 Km de Oberá y a 12 de Campo Viera, en Misiones se encuentra La Ruta del Té. Nació de la idea Carolina Okulovich, cuarta generación de productores y elaboradores de té argentino, que comenzó con su bisabuelo Basilio, continuó en la década del 50 con su abuelo Basilio hijo y luego con su padre Carlos, quien convierte a su empresa “Don Basilio” en uno de los mayores productores de té en América y exportadores del país.

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Surcando parte del predio del campo de golf y los tesales de Camellias nos dirigimos a la Casa de Té, una edificación construida por un matrimonio ingles en 1890 que en su momento funcionó como fabrica de té y que fue restaurada entre el 2007 y el 2011 por sus actuales propietarios. Un lugar sumamente acogedor, ideal para llevar a cabo la ceremonia del té.

Allí, en una mesa provista de los elementos necesarios para la ocasión: un infusor con hebras de té, una tetera con agua, un termómetro y un reloj de arena, que le confieren un colorido por demás especial, nos espera Silvana Vera, coordinadora encargada. Para uno, que viene del clásico té en saquitos, esto es toda una novedad, de la cual Silvana nos enseña: “El termómetro es para tomarle la temperatura al agua ya que es importante que no hierba. Debe infusionar entre 75 y 80 grados el té verde y entre 85 y 90 el negro. Luego sumergimos el infusor con las hebras en la tetera, la tapamos y damos vuelta el reloj. Cuando cae toda la arena, que son 2 minutos, quiere decir que nuestro té verde en este caso ya está listo. Mientras que para uno negro se le da otra vuelta más, y hasta la mitad, serian más o menos los 3 minutos de infusión que necesita…” Y preferentemente, para apreciar su sabor, se recomienda tomarlo sin azúcar.

El dulzor lo aportará una suculenta porción de torta que acompaña a nuestro té, mientras Silvana nos cuenta más sobre el lugar: “La Ruta del Té nace con la intención de dar a conocer el té en hebras, para que quien venga pueda aprender más sobre el mismo, acerca de la planta de donde se lo extrae. Además de la historia y su proceso de producción” y agrega: “antes él que llegaba quería probar los tés, después aprender un poco más del asunto y en base a eso fueron surgiendo las actividades que se le ofrecen hoy al turista: visitas, degustaciones y hoy el producto estrella que es la elaboración de tu propio té…”
Las opciones, a medida del consumidor, van de visitas guiadas de aproximadamente una hora y media, hasta la cosecha de hojas durante unas 5 hs (con reservas) y la elaboración de tu propio té en 2 días (sujeta a disponibilidad de fechas.) También hay almuerzos, degustaciones de tés y un tea shop donde se pueden comprar productos.
Junto a Silvana, debido a las inclemencias climáticas recorremos brevemente el predio al aire libre, que además de los jardines de té y el campo de golf cuenta con 3 hectáreas de monte nativo para la conservación de las especies, antes de dirigirnos a la fábrica a escala para conocer el proceso de producción.
Allí nos explica que la diferencia entre el té verde y el negro, que salen de la misma planta, estriba en el proceso que se le da en la fábrica. Básicamente, para que la hoja verde pierda la humedad se le hace un corte enzimático, o sea, utilizando calor se desactiva la enzima que produce la oxidación. Luego se pasa al enrulado o enrollado de las hojas y después al secado antes de envasar. “Es un proceso que en general demora no más de 40 minutos. Si cruje ya está…” nos cuenta Silvana. Mientras que el té negro no necesita corte enzimático, pero si de un marchitado de entre 10 y 12 horas que le dará ese color oscuro con el que se lo conoce.

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A la hora de tomar el té la casa cuenta con una variedad de unos 20, entre los que se encuentran los blend. “Tés se consideran solo aquellos que provienen de la camellia sinensis, sino son infusiones como la marcela o el boldo que necesitan ebullición, y si se les añade otra especia -chocolate, cascara de naranja, frutas- se convierten en un blend…” nos ilustra Silvana antes de despedirnos y emprender la retirada hacia algún otro de los atractivos que nos ofrece la ciudad de Oberá y después de haber compartido, en este caso con la excusa del té, ya sea también con un mate o una cerveza de por medio, una costumbre, la de compartir, que tan bien nos sienta a los argentinos.

¿Sabías qué?

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*El té, obviamente después del agua, es la bebida más consumida del mundo. Por empezar, basta una sencilla cuenta, entre China e India, los países con mayor población a nivel mundial, consumen casi el 50 %.
*Hay distintos tipos de té según su proceso de oxidación, puede ser: blanco, verde, amarillo, azul (oolong), negro o rojo (pu-erh.)
*Muchos países tienen un té típico y característico de su región, como el masala chai en La India y Pakistán; el macha en Japón; el karak chai en Quatar; el té helado con leche dai pai dong en Hong Kong; el té de burbujas en Taiwan; el po cha tibetano con mantequilla o el cay en Turquía que se degusta durante las comidas.
* La costumbre del té a las 5 de la tarde (tea time, five o clock tea o afternoon tea) surge en 1830 y se le atribuye a Anna Maria Russell, séptima duquesa de Bedford, quien para matar el hambre que le agarraba entre el desayuno y la cena, que no se servía hasta las 9 de la noche, comenzó a pedir que durante ese momento del día le preparasen un té con un tentempié. Luego, invitó a sus paquetas amigas de la aristocracia y gustó tanto que terminó instituyéndose en Londres, en Inglaterra y popularizándose en el mundo.
*En la Patagonia Argentina, más precisamente en la provincia de Chubut, y en especial en Gaiman, se destaca la ceremonia del té Gales. Y si bien los inmigrantes galeses trajeron a la región la costumbre de tomar el té, la misma nace en nuestro país. Al igual que la llamada torta galesa, integrante de esa suculenta y concurrida mesa que de tan solo imaginar se te hace agua a la boca…
* El 15 de diciembre es el Día Internacional del Té.

Oberá. Tierra de inmigrantes

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Te compartimos más actividades que podés hacer en Oberá:
*Visitar el Parque de las Naciones con sus pintorescas casas típicas pertenecientes a 15 colectividades y en especial durante septiembre que se celebra la gran Fiesta Nacional del Inmigrante.
*Pasar el día en Salto Berrondo, de fácil acceso ya que se encuentra sobre la Ruta 103, este complejo turístico cuenta con una extensión de 10 hectáreas con un sector de camping y balneario con pileta, y otra parte de zona natural con salto, arroyo y monte nativo.
*Descansar en la hostería del complejo Monte Aventura, para estar en contacto con la naturaleza sin salir de la ciudad. Cuenta con senderos y actividades recreativas.
*Relajarte en las Termas de las Selva con el agua que surge de las entrañas de la tierra roja. También sobre la Ruta Nacional 14.

* Hermán Cacace es periodista, licenciado en comunicación social; creador, editor y redactor de la revista de cultura joven Yo soy la Morsa y de Pasajero Entrance.

 

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