Aunque su situación es de privilegio, Misiones también está afectada porque la problemática del cambio climático atraviesa a todos los países y todas las regiones. No es –todavía- un problema muy grande. Hay países que están migrando, porque no pueden vivir ni desarrollarse en ciertas áreas. Para 2050, el Banco Mundial prevé la migración de 217 millones de personas a causa del cambio del clima, de las cuales 17 millones serán de Latinoamérica.

Viernes 24 de septiembre de 2021. La selva misionera está dentro de la categoría internacional denominada puntos calientes -hot spot, como se conoce en el mundo– y por lo tanto, sebe ser conservada, por la riqueza de su biodiversidad y los servicios ambientales que presta, explica Silvia Kloster en su columna en Plural TV, programa periodístico de Canal 4 Posadas.
Como reservorio, además, está la cuenca hídrica de Misiones y debajo de la superficie, el Acuífero Guaraní que –aunque comparte con otras provincias y otros países- ayudan a posicionar a Misiones como una gran área ecológica y de reserva. Solo Misiones cuenta con la mata atlántica, con su gran biodiversidad, y a su vez, un espacio generador de agua. Misiones tiene una red hídrica muy importante para la región, con muchos arroyos de grandes caudales y cinco ríos internacionales, también con importantes volúmenes de agua.
El cambio climático en todo el planeta avanza con fuerte impacto. Las organizaciones y los especialistas ambientales piden acciones urgentes y contundentes para corregir el impacto que produce la actividad económica de desarrollo y que, de no comenzar con prácticas más amigables, producirá la migración obligada de casi 200 millones de personas en todo el planeta, afectados por el cambio climático. Las predicciones en ese sentido para América Latina, en no más de 30 años, será de unas 17 millones de migraciones a causa del impacto del hombre en el ambiente y su consecuente cambio climático.

La entrevista

-Misiones sigue siendo un área privilegiada respecto a la conservación y la biodiversidad.
-La mata atlántica y Misiones es uno de los lugares considerados como puntos calientes, o hot spot. Son esos puntos especiales que tienen una gran riqueza en biodiversidad y en servicios y, por otro lado, un gran riesgo de afectación o reducción. Son lugares que el mundo considera como hot spot. Y que deben ser conservados, o tener una política específica de conservación. La selva Misionera tiene esa característica y de ahí surge el interés de conservarla. Es la Capital Nacional de la Biodiversidad. La mata atlántica es uno de los biomas que tiene Misiones. Es lo que quedó de la selva paranaense porque las reducciones de la selva vienen desde el siglo pasado. Hoy se mantiene un siete u ocho por ciento del total de selva que estaba en esta región. Ese porcentaje cubría la gran zona de Brasil y Paraguay, que se redujo para utilizar el suelo con monocultivo, por lo general de soja. Quedó solo lo que hay en Misiones porque en Paraguay y Brasil solo quedaron como pequeñas reservas; muy poco. Es diferente el Parque Chaqueño, la zona de Yungas, que todavía se conserva. Pero solo Misiones tiene a la mata atlántica y ese capital resalta en Misiones, con su gran diversidad no solo en flora y fauna sino también somos un gran generador de agua. Misiones tiene una red hídrica importante, con muchos arroyos, y obviamente los ríos más importantes (Paraná, Iguazú, San Antonio, Pepirí Guazú y Uruguay) que están sufriendo una bajante con este problema del cambio climático, que sobrepasa los límites de la provincia. También tenemos el acuífero Guaraní, que es una de las reservas de agua potable más importantes del mundo que compartimos con otras provincias y países, pero Misiones cuenta con todo su territorio dentro de esa reserva, como en otras regiones son los glaciares. Respecto al bosque nativo, tenemos un gran nivel de conservación, con los parques provinciales y las reservas privadas. Misiones está trabajando en el marco de la ley nacional de ordenamiento de bosques; está haciendo su inventario y la actualización de ese inventario. Hace dos años se viene actualizando.

-En agosto se conoció un informe del Banco Mundial que advierte que de no mediar cambios en el hombre respecto del clima, de acá a 30 años, unas 216 millones de personas se verán obligadas a migrar para 2050, incluidas unas 17 millones de personas en Latinoamérica.
-Esa es una de las grandes problemáticas que no está señalada. Porque siempre que hablamos de cambio climático hablamos de la desertificación, del aumento de la temperatura; pero la cuestión social es un tema muy relevante que no solemos tener en cuenta, debido a que internacionalmente no se han puesto de acuerdo en conceptualizar qué son los migrantes climáticos. Por eso se los suele llamar migrantes políticos, o por razones humanitarias. Pero los migrantes climáticos se ven obligados a cambiar su lugar de residencia y de vida a causa del clima. Los países de mayor riesgo son los insulares, que pueden quedar bajo agua por el derretimiento de los cascos polares, por grandes tormentas, por la desertificación.

-Las grandes inundaciones de Europa de estos días, las grandes lluvias, y la bajante del río Paraná son parte del cambio climático.
-Así es. Después está la corriente del Niño, que son cíclicas, pero con el cambio climático estos eventos se hacen mucho más importantes e impactan más. Por eso es importante planificar el desarrollo de las ciudades, por eso se habla de planes internacionales de adaptación. Las provincias lo tienen que hacer, adaptarse. Delimitar en qué lugar podrá haber asentamientos, cómo se van a adaptar en caso de que haya un corrimiento en el régimen de lluvias por las plantaciones, y lo que tiene que ver con la actividad productiva. También en el diseño de ciudades, por la infraestructura, las cloacas; los trabajos destinados a atender estas emergencias cuando ocurran. A veces hablamos de algo que parece muy lejano, pero tenemos inundaciones como las que sucedieron en el río Uruguay o los tornados en San Pedro, que tiene un clima especial. Sucede en todo el mundo. Misiones está afectada porque la problemática del cambio climático atraviesa a todos. Pero no tiene una problemática tan grande. Hay países que están migrando. Hay muchos lugares que se están mudando porque no pueden vivir, no pueden desarrollarse.

-Se habla de casi cinco veces la población total de Argentina que deberá migrar de acá a 30 años.
-Sí, estamos hablando del 2050. Para el 2030 hay algunas condiciones internacionales a cumplir pero se está corriendo al 2050 porque no vamos a llegar con ciertos compromisos. Pero la problemática social no solo está relacionada a la económica, por todo lo que implica irse de un lugar, y el desarraigo, sino también las enfermedades, y todo el costo que significará a los países en el mundo. También se viene desarrollando en una escala inferior los daños y perjuicios que provoca el cambio climático. Además, se viene evaluando cómo adaptarse a eso porque es un cambio importante.

-¿Por qué los países no terminan de tomar las decisiones de avanzar con medidas de mitigación concretas y contundentes?
-Yo creo que la cuestión sigue siendo económica. Si me lo decís como ciudadana común creo que esa es la parte más importante. Algo lógico también, porque hay que ver cómo se adaptan los países, de dónde van a venir los fondos para llegar al ciudadano común. A veces, los gobiernos tienen mucho temor a hacer grandes cambios sin poder darle una devolución o una respuesta a la gente, o un fondo; como estos, en los que, internacionalmente, aparecen millones y millones de dólares. Y todavía no se han puesto de acuerdo desde el protocolo de París en 2015, todavía no sabemos cómo va a desembolsarse el fondo verde del clima. Por eso del discurso a la acción pasa mucho tiempo, y las necesidades de la gente deben estar cubiertas, y las políticas deben ir a fondo para conseguir esto para todos los ciudadanos. Una cuestión internacional que constantemente se le reprocha al poder es cómo va a ser el desembolso, por ejemplo a países americanos con deudas y demás.